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La montaña invencible

El festival de Venecia se inaugura con la superproducción ‘Everest’, basada en la historia real de un dramático ascenso al Himalaya

Atlas

Faltan pocos minutos para el comienzo del festival de cine de Venecia. La sala Darsena se va llenando para la primera proyección de la mañana. Y un veterano que ha cubierto 46 de las 72 ediciones decide que es hora de compartir sus memorias. “Yo estaba aquí en 1969, cuando Pasolini, Monicelli y compañía se rebelaron contra el sistema de premios y pararon el festival”, cuenta. A la sazón, añade, la sala estaba abierta y rodeada de árboles, a los que los más listos se subían para ver las películas. Eran, definitivamente, otros tiempos. Hoy en día está todo cerrado, antes de la proyección distribuyen gafas 3D y La Mostra es inaugurada por una superproducción de Hollywood: Everest. Acogida, por cierto, con el mismo silencio glacial que debe de haber en la cima del Himalaya.

Y eso que la película del islandés Baltasar Kormákur cuenta la historia real de un año que llenó de ruido la montaña más alta del planeta. Porque, desde que el neozelandés Rob Hall empezó a organizar con éxito expediciones también para aficionados, el desafío de subirse al coloso atrajo a cada vez más escaladores improvisados y empresas. Hasta que, en mayo de 1996, tres comitivas se lanzaron al mismo tiempo, el mismo día, a la conquista del monstruo. Su destino –baste con saber que una tormenta puso las cosas aún más cuesta arriba- se descubre en Everest, gracias a un reparto de estrellas encabezado por Jake Gyllenhaal, Josh Brolin, Emily Watson, Jason Clarke y Keira Knightley.

“Fuimos a Katmandú, buscando los lugares reales de la historia. Y subimos casi hasta el campamento base del Everest, donde rodamos. Pero algunos empezaban a estar mal y tuvimos que marcharnos”, relató Kormákur, que se empeñó en trasmitir al espectador el vértigo de subir hacia alturas normalmente exclusivas de los aviones. A partir de ahí, la filmación se trasladó a las Dolomitas italianas, con secuencias en un glaciar a 3.000 metros de altura y 30 grados bajo cero. “Los hice sufrir mucho pero no herirse. Cuanto más se tira de la realidad, más se transmite”, aseguró el director, que finalmente también rodó algunas partes en los estudios de Cinecittà y en Londres.

“Tenemos una responsabilidad enorme al recrear algo que realmente ocurrió”, aclaró Gyllenhaal, que llegó a reunirse con los hijos de Scott Fisher, su personaje, para entender mejor a quién interpretaba. Watson también se confrontó con su alter ego real y, de hecho, varios de los protagonistas de la historia original presenciaron la rueda de prensa sentados en primera fila. Además de sus declaraciones, los divos de Everest han traído consigo a Venecia la aparición de grupos de aficionados en varias esquinas, a la caza de una mirada fugaz a las estrellas. Donde ayer había preparativos somnolientos y calles vacías hoy ha llegado la misma “ONU” que el protagonista del filme lamenta que ha invadido el Everest.

Así, Venecia lleva tres años con un arranque de renombre. Aunque la película de Kormákur recogía el incómodo testigo de inaugurar un festival que abrieron largos tan celebrados como Gravity en 2013 y Birdman en 2014. Es decir, que dar el pistoletazo de salida a la Mostra ha sido últimamente sinónimo de Oscar. A saber en este caso, pero parece una montaña difícil de escalar.

El concurso se presenta

Por lo menos en Venecia, Everest no obtendrá ningún premio, por la simple razón de que se presenta fuera de concurso. Habrá otras 21 películas, en cambio, que competirán por el León de Oro, bajo la mirada de un jurado presidido por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón (Gravity, Hijos de los hombres). “Venir a un festival esperándose algo de las películas no es una actitud sana. Está claro que hay una gran diversidad de ideas, de formas, de maneras de hacer cine. Lo importante es ver los filmes con inocencia”, ha declarado el director, un concepto retomado por los presidentes de los jurados de los otros apartados.

Más que para las escasas preguntas, la rueda de prensa acabó siendo la ocasión para presentar a todos los miembros de los distintos jurados y que cada uno se llevara una buena dosis de aplausos –sobre todo Diane Kruger y Nuri Bilge Ceylan-. Eso sí, Alberto Barbera, director del festival, destacó otra clave de La Mostra de este año: una gran cantidad de películas inspiradas en hechos reales. “No creo que dependa de una crisis de creatividad, sino de la necesidad de los autores de reflexionar respecto a un mundo sobre el que hemos perdido el control”. Barbera quiso recordar al recién fallecido cineasta Wes Craven y anunció que Venecia le ofrecerá un homenaje con la proyección de uno de sus filmes de culto. Será gratuita y abierta a todos: no hará falta ni subirse a los árboles.

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