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Gil de Biedma, el inédito de su vida

En otoño saldrán sus últimos escritos, que lo ratifican como uno de los grandes poetas

La voz de Jaime Gil de Biedma volverá este otoño. Lo confirmará como un poeta libre en la poesía española con la publicación de unos diarios inéditos y reveladores de su vida literaria y privada. Recordarán que fue un eslabón con el tiempo extraviado de la poesía española con el Romanticismo para ponerla en la modernidad real.

La primera vez que Gil de Biedma (Nava de la Asunción, 1929-Barcelona, 1990) fue consciente de su propia voz tenía tres o cuatro años. Sus palabras se abrieron paso en la penumbra de una siesta para preguntar cuándo irían a San Rafael, la casa familiar de veraneo en Segovia. Medio siglo después, en 1981, dejó escuchar su última voz poética: “La vida a veces es tan breve / y tan completa que un minuto / —cuando me dejo y tú te dejas— / va más aprisa y dura mucho”. Nueve años después moriría de sida.

Veinticinco años más tarde la voz de Gil de Biedma, gran poeta de la Generación del 50, retornará en Diarios (Lumen), con edición del crítico Andreu Jaume. “Es una biografía literaria y moral desde su juventud y el despertar de su vocación hasta el enfrentamiento con la muerte”, avanza el editor y crítico, antes de que llegue la ventisca del morbo sobre sus andanzas sexuales.

Es un volumen que reúne sus voces conocidas y por descubrir: Retrato del artista en 1956 (título definitivo y sin censurar del publicado en 1974 como Diario del artista seriamente enfermo), una serie de apuntes de los años 60, el mítico diario de 1978 y otro de 1985, cuando le diagnosticaron sida. Todo acompañado de un aparato de notas y un estudio introductorio de Jaume.

Retazos de vida donde se ve a un poeta que “siempre se enfrentó a sí mismo con enorme severidad”, según el editor. Escritos de alta calidad, pues era consciente de estos diarios como parte de su obra, “con un gran interés porque aportan algo a su poesía y su vida”, cuenta Juan Marsé, quien fuera uno de sus mejores amigos.

Gil de Biedma, en Nava de la Asunción (Segovia), donde están enterradas sus cenizas.
Gil de Biedma, en Nava de la Asunción (Segovia), donde están enterradas sus cenizas.

En esos Diarios, asegura Jaume, se reafirma como uno de los grandes poetas españoles del siglo XX; confirma su acertada y acerada mirada sobre la literatura y sus creadores; hay más luces de su clarividencia sobre el tardofranquismo y la Transición; y eclipsa “la banalización a que ha sido sometido su nombre” en el imaginario popular derivada de su vida sexual y no deja dudas de que no era un poeta homosexual, solo era un poeta en quien los sentimientos, el amor y el sexo son sentidos, apreciados y vividos sin etiquetas, sin prejuicios, sin vergüenzas, sin miedo.

No solo buscó insertar la poesía española “en el gran romanticismo europeo, superando el techo del simbolismo”, explica Jaume, “sino que ha sido el poeta español más consciente de su oficio. Su dominio técnico, su trabajo crítico y su conocimiento de las posibilidades expresivas de la lengua, desde la Edad Media, pasando por el Renacimiento y el Siglo de Oro, hasta su ruptura con el 27”.

Todo Gil de Biedma es voz. Voz que conversa con los lectores, en lírica o meditación; que le habla a cada uno como si fuera solo a él porque le cuenta sus intimidades y preocupaciones, deseos y sueños. Lo que hace es prolongar las voces que lo acompañaron en su infancia en San Rafael y Nava de la Asunción (Segovia) donde pasó la Guerra Civil y muchas temporadas, con familiares que hablaban, incluso, como reconoció, “de una manera deliberada para producir un efecto estético”.

Escribió de la felicidad furtiva; del paso del tiempo, que es el Tiempo y sus criaturas en la oscuridad. De la orfandad amorosa. Estos inéditos mostrarán los cambios sobre su concepción de uno de sus grandes temas, según Jaume: “La reflexión sobre la experiencia amorosa es constante, como en sus poemas. Y lo importante es que no se trata de un poeta gay, como lo es Cernuda o Cavafis. Gil de Biedma amaba seres humanos, no causas”.

Esparcida y extraviada, aquí y allá, España como esquirlas. Mucho antes de que muriera Franco en 1975 publicó el tercero y último poemario, Poemas póstumos, de 1968. Después poemas sueltos en revistas. El problema de Gil de Biedma, como el de muchos compañeros de generación, recuerda Andreu Jaume, “es que cuando llegó la democracia estaba ya muy herido, cansado y desencantado de todo. Luego se acomodaron a la libertad, sin grandes entusiasmos. Sabía que España era un país con un retraso histórico muy difícil de solucionar”.

Veinticinco años han esperado estos diarios para dejar el silencio, los años que lleva muerto su autor. Tan esperados, tan legendarios. “¿Por qué ahora?”. Avanzado el sida, aquel que escribiera “que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde” pasó el verano del 89 con Marsé y su mujer, luego murió su madre, en diciembre su amigo Carlos Barral y 27 días después él, el 8 de enero de 1990, y cuatro años más tarde Pep Madern, su pareja. El material inédito quedó en manos de la agente literaria Carmen Balcells, a quien el poeta pidió que no los publicara hasta pasados por lo menos 20 años, y se despejaran prejuicios y sombras sobre lo allí contado. Ese tiempo se ha cumplido.

Será su última voz. ¿Cómo será? Lo que sí se sabe es que una de sus voces más queridas por él es la de Pandémica y celeste, en cuyos versos Jaime Gil de Biedma confiesa: “Yo persigo también el dulce amor, / el tierno amor para dormir al lado / y que alegre mi cama al despertarse, / cercano como un pájaro”.

Las voces del autor

En palabras de Jaime Gil de Biedmaes la exposición que el Centre Arts Santa Mònica inaugura en Barcelona el 9 de septiembre hasta el 25 de octubre. La comisaria es Inés García-Albi, sobrina del poeta, cuya intención, cuenta, “es volver a su concepción poética, su manera de crear poesía, por eso se oirán sus poemas, porque para él era importante la lectura en voz alta”.

Es un Gil de Biedma sonoro, con muchos audios sobre él y de los acontecimientos que marcaron su vida. Además, agrega García-Albi, “estarán los sonidos de Jaime, lo que él oía en casa y algunas músicas como el cuplé”.

Otra novedad será el documental Apuntes para una autobiografía. Además, habrá un ciclo de conferencias coordinado por Jaume Andreu.

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