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Cinco años sin Delibes

La hija del escritor vallisoletano y Amparo Medina-Bocos le rinden homenaje en Santander

Miguel Delibes.
Miguel Delibes.

El escritor Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010) “ha aportado una manera de entender la literatura muy innata y con una carga ética que se echa en falta en muchos novelistas”. Las palabras de la escritora y experta en Delibes Amparo Medina-Bocos fueron parte del homenaje que este martes la Universidad Menéndez Pelayo rindió al escritor en el quinto aniversario de su adiós definitivo.

“Este año hace 60 años de El camino y 40 desde que Delibes entrara en la Real Academia de la Lengua”, recuerda Medina-Bocos. Es su discurso de investidura como miembro de la RAE el que la escritora ha tratado de resaltar y conmemorar este martes. “Es un discurso maravilloso que todos deberíamos de leer. Es completamente actual: habla de corrupción, del poder cada vez mayor del dinero y de la destrucción del medioambiente”, apunta la escritora.

La hija del escritor, Elisa Delibes, recalcó que “él se sentía cántabro”. “Siempre que venía aquí se alojaba en La Magdalena”, cuenta la descendiente de Delibes. El recuerdo de su padre se diluye a partir de la complicada operación que el escritor sufre en 1998: “Mi padre murió oficialmente en 2010, pero llevaba sin ser la misma persona desde aquella intervención. No escribió una sola línea desde entonces”.

Elisa Delibes recuerda también la tarde en la que “varios hombres se llevaron en cajas todos los documentos, recortes y escritos que tenía mi padre en casa. Hasta se marchó su secretaria personal con ellos”. “Fue como si muriera de nuevo”, recuerda la hija del escritor. La digitalización del archivo de Delibes estaba en marcha. La fundación que lleva su nombre y que preside su hija espera tenerla acabada a finales de este año.

“Él pensaba que la novela no tenía que ser algo que sirviera para entretener, tenía que criticar, poner de relieve situaciones injustas. Nunca proponer soluciones, pero sí plantear problemas y poner en la picota algunos comportamientos”, incide Medina-Bocos sobre las intenciones de Delibes al escribir literatura.

La mirada de Delibes hacia sus personajes fue muy compasiva, según la escritora. ”Esa mirada compasiva, de entretenerse en la piel de los personajes es una de las calves de su novela”, apostilla.

Elisa Delibes se pregunta si es bueno luchar porque la obra de su padre permanezca “en esta cultura de la inmediatez”. “Para mí, fue una persona muy importante. No me molesta hablar de su recuerdo y luchar por su pervivencia”, concluye la descendiente del escritor.

La escritora especialista en Delibes se queda con dos obras fundamentales en su bibliografía: Los Santos Inocentes y El hereje, su “testamento literario”. De esta última pieza se vendieron 90.000 ejemplares en tres días; 200.000 en un mes. Versionando Cinco horas con Mario, ya son cinco años sin Miguel Delibes.