ARQUEOLOGÍA

Egipto invita a un experto para probar la teoría de la tumba de Nefertiti

La investigación de Nicolas Reeves cree que la reina de Egipto reposa con Tutankamon

El busto de Nefertiti, en el Neues Museum de Berlín, Alemania.
El busto de Nefertiti, en el Neues Museum de Berlín, Alemania.Markus Schreiber

El ministro de Antigüedades egipcio, Mamduh al Damati, ha anunciado este miércoles que invitará al experto británico Nicolas Reeves a visitar Egipto para probar su teoría de que el sepulcro de la reina Nefertiti se encuentra junto a la tumba del faraón Tutankamón. La cripta del faraón se encuentra en la localidad de Luxor, hasta donde se desplazará el experto para hacer las indagaciones sobre el terreno a partir de la segunda quincena de septiembre. La reina Nefertiti fue esposa del faraón Akenatón de la XVIII dinastía.

La teoría elaborada por el egiptólogo Reeves recoge que la cripta de Tutankamón, en el Valle de los Reyes (KV 62)— y muy explorada— esconde dos cámaras secretas en su interior y sugiere que incluso se puedan encontrar otros objetos de la familia real. Por el momento, el ministro no ha hecho declaraciones sobre la veracidad de la teoría del británico y estima la necesidad de hacer investigaciones.

El egiptólogo, que ha visitado en otras ocasiones la tumba, basa toda su sorprendente relectura de la tumba de Tutankamón en el trabajo efectuado por Factum Arte para crear la réplica facsímil del sepulcro, una réplica que puede visitarse a la entrada del Valle de los Reyes, junto a la vieja casa de Carter. Para realizar la copia, la empresa, que tiene sede en Madrid, efectuó una escaneado y fotografiado digital en alta resolución de una precisión asombrosa de la cámara sepulcral de la tumba. Fue viendo esa nueva documentación, disponible online, cuando Reeves, según explica, descubrió las fisuras y grietas artificiales en los muros que sugerirían la existencia de dos puertas disimuladas y que hasta ahora habían pasado inadvertidas. El británico cree que la KV 62 se construyó para una reina y no para un relativamente modesto enterramiento privado que se reaprovechó apresuradamente para Tutankamón al morir este inesperadamente.

Más allá del muro norte que cierra la cámara sepulcral y que creó una separación artificial en lo que era un único corredor con la antecámara, se extendería una tumba real que habría sido dispuesta para Nefertiti, cuyo paradero se desconoce con certeza y parte de cuyo ajuar funerario fue reutilizado para su hijastro Tutankamón, que ocupó la parte exterior del sepulcro. El egiptólogo aporta como pruebas de su teoría eruditas comparaciones arquitectónicas con otras tumbas de la 18 dinastía.

A la obvia cuestión de cómo a un avezado arqueólogo como Howard Carter en 1922 le pudo pasar por alto la supuesta verdadera estructura de la tumba, que él descubrió y estuvo estudiando durante diez años, Reeves afirma que el arqueólogo carecía de los medios tecnológicos para ver más allá de las pinturas y descubrir las puertas secretas

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