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“Reniego del ‘pintxo Gilda”

La actriz no se acuesta sin tomarse un colacao con galletas

Bárbara Goenaga. Ampliar foto
Bárbara Goenaga.

Bárbara Goenaga es más donostiarra que la Real Sociedad. Bueno, casi. A pesar de haber vivido largas temporadas en Madrid. Y actriz también es un rato largo: 29 de sus 32 años los ha pasado delante de una cámara. Debutó en la serie Bai Horixe y con nueve años ya participó en su primera película, Los años oscuros. En el País Vasco se hizo popular con otra serie, Goenkale, y con 16 años se mudó a Madrid. Entre sus trabajos para la gran pantalla destacan El regalo de SilviaLos cronocrímenesOviedo expressAgnosia, y en la tele Amar en tiempos revueltosEl grupo o Cuéntame cómo pasó. Acaba de terminar Gernika, de Koldo Serra. Por cierto, se cumple el tópico: viene de familia de artistas.

Pregunta. ¿Confesaría aquí y ahora algo inconfesable?

Respuesta. No sé. No tengo nada inconfesable. Al menos nada que la gente no comprenda.

P. ¿Qué espina lleva clavada?

R. Una. No haber conseguido que mi madre y mi tía dejaran de fumar hace 15 años.

P. ¿Qué es un oxímoron? Y no me diga que un medicamento...

R. Lo estudié en Gramática. ¿Eso no era algo de frases con palabras contradictorias?

P. ¿A qué le suena catáfora?

R. Un instrumento musical.

P. ¿Cómo es el viaje al centro de su alma?

R. Divertido, aunque con turbulencias, supongo. Pero insisto, las turbulencias son graciosas. Eso espero.

P. ¿Qué le hace reír hasta descoyuntarse?

R. El mundo today.

P. Confiese: algo imposible que le gustaría poseer ¡ya!

R. Soy optimista. Ya, no quiero nada. Y creo que imposible hay pocas cosas.

P. ¿Salmorejo o gazpacho?

R. Salmorejo.

P. Como donostiarra, ¿de qué pintxo reniega?

R. De la ‘gilda’. No me gusta nada.

P. No me acuesto sin…

R. … haberme zampado un cola-cao con galletas.

P. No hay canción del verano. ¿Cuál propondría?

R. Una madre con un niño de cuatro años como yo no es óptima para la elección. Estoy yo muy fuera de ese mundo.

P. ¿Con quién la confunden por la calle?

R. Con Esa. Sí, porque luego explican: “Esa es alguien conocida. Tú eres alguien, ¿verdad?”.

P. El encuentro más extraño que ha tenido en su vida.

R. Una vez mi madre y yo saludamos en un baño al ‘lehendakari’ Ardanza, como si le conociéramos de toda la vida, porque pensamos que era un amigo de mi abuelo materno. Salimos encantadas y al ver a los guardaespaldas pensamos que a lo mejor...