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CRÍTICA | UNA HISTORIA REAL

Verdades y mentiras

Hill y Franco, compinches en la vida real, se sientan frente a frente para jugar a sostenerse la mirada en un duelo de intensidades sin que se les escape la risa

Jonnah Hill y James Franco, en el filme.
Jonnah Hill y James Franco, en el filme.

En Juerga hasta el fin, esa irreverente comedia apocalíptica cuyos actores se encarnaban irrespetuosamente a sí mismos, Jonah Hill se acercaba a sus colegas para advertirles de la llegada del fin del mundo. Danny McBride le replicaba que esperaba otro tipo de temblor en la voz de un nominado al Oscar: un certero dardo dirigido a la supuesta afectación que separa la espontaneidad del actor cómico de la calculada intensidad del actor dramático. En la película también aparecía James Franco, cuyos agotadores ejercicios de versatilidad interpretativa ya se han convertido en un gag en sí mismo.

UNA HISTORIA REAL

Dirección: Rupert Goold.

Intérpretes: Jonah Hill, James Franco, Felicity Jones, Maria Dizzia, Ethan Suplee, Conor Kikot, Robert John Burke, Charlotte Driscoll, Stella Rae Payne.

Género: thriller. Estados Unidos, 2015.

Duración: 99 minutos.

En Una historia real, Hill y Franco, compinches en la vida real, se sientan frente a frente para jugar a sostenerse la mirada en un duelo de intensidades sin que se les escape la risa (y sin que McBride les busque las cosquillas). El primero es un defenestrado periodista de The New York Times en busca de redención profesional. El segundo, el supuesto asesino de su propia esposa y sus tres hijos, que, eventualmente, usurpó la identidad del periodista al ser detenido. La película parte del libro que escribió Michael Finkel –el reportero al que da vida Hill- a partir de su relación y sus conversaciones con Christian Longo, un acusado seductor que sirve en bandeja a ese Franco de sonrisa contagiosa la posibilidad de explorar una mirada turbia y su potencial para la seducción ambigua.

Una historia real es el debut cinematográfico del director artístico del Almeida Theatre Rupert Goold, que concentra su mirada en el duelo actoral, aunque no logra que el conjunto deje de parecerse demasiado a un rutinario telefilme de base verídica.