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“Aprendí a ir en bici a los 36, y ahora disfruto como si tuviera seis”

El escritor peruano Santiago Roncagliolo contesta a las preguntas de este diario

El escritor peruano Santiago Roncagliolo, en Barcelona en 2006 . Ampliar foto
El escritor peruano Santiago Roncagliolo, en Barcelona en 2006 .

Como buen escritor, Santiago Roncagliolo (20 de marzo de 1975, Lima) prefiere leer en papel que en versión digital. Así lo afirma el autor y periodista a su paso por Madrid para participar en la conferencia Diálogos euroamericanos,de Casa América.

¿Tiene algún sueño recurrente?

Sí, una pesadilla: que me roban el teléfono.

¿Con quién le gustaría sentarse en una fiesta?

Con Diego Armando Maradona. Sería divertido escucharlo, aunque tengo claro que yo no iba a hablar mucho.

¿Qué cambiaría de usted mismo?

Mi manía de escritor de pensar que mis problemas son súper importantes y los del resto del mundo no.

¿Cuándo fue más feliz?

Varias horas al día, frente a un ordenador. Y cuando juego con mis hijos.

¿Qué quería ser de pequeño?

Oceanógrafo, espía, detective privado, astronauta, futbolista... Acabé de escritor, que es la única forma de ser todo eso.

¿Qué le quita el sueño?

Que pienso mucho las cosas. A veces me tiro horas dándole vueltas a algo que no tiene solución de todas maneras.

¿Messi o Cristiano?

Messi. Definitivamente, Messi. Pero entre cualquiera y Cristiano, igual eligiría a cualquiera.

¿Prefiere leer en papel o en libro electrónico?

Estuve leyendo en libro digital, pero lo dejé. Es como ver una película en el cine o en un Ipad.

¿Dónde no le gustaría vivir?

En Astaná, la capital de Kazajistán, donde las temperaturas alcanzan los 40 grados y la cultura es aún soviética.

Si pudiera elegir un súperpoder, ¿cuál sería?

La invisibilidad, para poder estar en todos los sitios a la vez y así saber todo lo que hay que saber para triunfar en una reunión.

¿Qué libro le gustaría haber escrito?

From Hell, la novela gráfica de Alan Moore. Me gustaría haberla escrito y haberla dibujado.

¿Cómo fue su primera borrachera?

Fue horrorosa. Tenía 15 años y no sabía que no podía mezclar bebidas. Mi último recuerdo es mi chica de entonces levantándome la cabeza del váter y diciéndome: “Hemos terminado”.

¿Cómo iría vestido a una fiesta de disfraces?

De Cholo Simeone.

¿Qué es para usted un buen fin de semana?

Ahora que vivo lejos de mi familia, los fines de semana en los que puedo juntar a mis hijos y a mis padres.

¿Qué le reprochan sus amigos?

Que hablo sin parar, que soy melodramático y exagerado. En definitiva, que soy novelista.

¿Cuál es su espacio favorito de su casa?

El baño, donde los niños no están gritando y puedo leer.

¿Qué música lleva en el coche?

Es muy variada, pero últimamente un grupo colombiano que se llama Bomba Estéreo. Es una mezcla de cumbia colombiana y música electrónica. Es un buen referente de lo que es hoy América Latina.

¿Qué fue lo último que compró y le encantó?

Mi bicicleta. Aprendí a montar a los 36 años así que ahora disfruto como lo haría un chico de seis. Y es probablemente lo más caro que tengo.

¿El mejor consejo que le dieron sus padres?

Habla menos y escucha más. Pero no siempre lo acato.

Si pudiera coleccionar la obra de cualquier artista, ¿la de quién sería?

La de Francis Bacon. Hace cuadros que parecen películas.

¿Qué le da miedo?

Casi todo: la adultez, la crisis financiera, el yihadismo, que mis hijos enfermen... Por eso escribo sobre ello.