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El Teatro Real prepara su artillería para el bicentenario

Nuevo logo y un recital de Jonas Kauffman en enero abrirán dos años de acciones renovadoras que culminarán en 2018

El nuevo logo del Teatro Real.
El nuevo logo del Teatro Real.

El antiguo Teatro de los Caños del Peral fue demolido y en su lugar, Fernando VII mandó iniciar las obras de lo que sería el Teatro Real, finalmente inaugurado en 1818, en Madrid. Casi 200 años después, se inicia lo que será la conmemoración de un segundo centenario para el que la actual dirección apuesta fuerte. Lo ha hecho con una remodelación de imagen lanzada desde ayer con un logo más limpio representa la nueva manera más directa y aglutinadora hacia la sociedad por parte de la institución.

La hora del audiovisual y lo digital

La coincidencia en el tiempo ha sido una casualidad que ayuda. Al bicentenario del Teatro Real en 2018 se unirá el vigésimo aniversario de la reapertura del centro operístico en 1997. El crecimiento y la presencia preponderante del Real en la ópera desde hace 20 años ha resultado imparable. Joan Matabosch, que ha sido testigo de ella desde el hermano Liceo también como director artístico y ahora lo es en primera fila en Madrid, querría acentuar la expansión para nuevos públicos. El terreno audiovisual y digital tendrán mucho protagonismo en esta celebración doble. La tendencia que marcó esta temporada el seguimiento de La traviata,tanto en pantallas colocadas en plazas e instituciones culturales, como por internet, cobrará protagonismo en los próximos dos años.

El gran divo alemán Jonas Kaufmann, la estrella operística más demandada del momento, abrirá con un recital el próximo enero dos años de intensa actividad, acciones más abiertas a la sociedad y una programación artística de altura que irá desvelándose a partir de septiembre próximo. “Es una oportunidad histórica para el teatro. Hemos salido fortalecidos de la crisis y estos dos años de celebración de nuestra trayectoria son los indicados para demostrarlo”, asegura Gregorio Marañón, presidente del patronato.

Una eficaz estrategia de patrocinios e implicación de la sociedad civil ha permitido al Real convertirse en modelo de gestión pública en las temporadas más duras que ha vivido el sector cultural. Con los nubarrones encima y los recortes, desde 2007, el teatro ha logrado duplicar las aportaciones de empresas y sectores privados de 5 a 12 millones de euros, dentro de un presupuesto global de 42 millones.

La nueva declaración por parte del Gobierno de acontecimiento especial de interés público para este bicentenario, supondrá un incremento de las aportaciones privadas. Las exenciones animarán. Con esa etiqueta, las empresas podrán desgravar un 90% de sus entregas. “Además, el teatro se beneficia en publicidad, porque esas empresas, al entrar a formar parte del acontecimiento, están obligadas a potenciarlo incluyendo nuestro logo en sus campañas”, asegura Ignacio García-Belenguer, director general.

Historia y fastos

Inauguración. Fernando VII mandó iniciar las obras en Madrid que finalmente se inauguraron en 1818.

Reapertura. En 1997 el teatro se reabrió tras varios años de trabajos y puesta al día.

Acontecimiento. La declaración del Gobierno de acontecimiento de especial de interés público supondrá un incremento de aportaciones. Las empresas podrán desgravar un 90%.

Para ello era importante la renovación de imagen, que ha llevado a cabo la multinacional Publicis, cuyo responsable en España es Miguel Ángel Furones. “Necesitábamos un logo que pudiera destacar en varios soportes, tanto en productos de las empresas que lo quieran utilizar, como en carteles, papel o diferentes frentes electrónicos y audiovisuales. Necesitábamos que transmitiera el concepto de lo que queremos ser”, asegura García-Belenguer.

Es de porvenir, ante todo, de lo que hablan los responsables del teatro. “No caeremos en miradas nostálgicas”, afirma Joan Matabosch, director artístico. Aunque no descarta repasar algunos acontecimientos que han colocado al Real entre las grandes instituciones líricas del mundo, con una historia intensa, llena de pasión, hitos, polémicas y grandes broncas —como las que corresponden a los teatros de referencia— en sus últimos 20 años.

“Queremos que la programación de los próximos tres años sea un acontecimiento”, agregaba Matabosch. “Para ello debemos aunar una aproximación popular a nuevas estéticas, dramaturgias y compositores, abiertos a una gran divulgación que aproxime al teatro a todas las capas de la sociedad posibles”.

Actual logotipo del Teatro Real. ampliar foto
Actual logotipo del Teatro Real.