EL 'EXTRARRADIO' DE LA FERIA DEL LIBRO
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Los guerrilleros de la literatura

Las pequeñas editoriales realizan un trabajo riguroso e impecable

Apertura de la 74ª edición de la Feria del Libro de Madrid.
Apertura de la 74ª edición de la Feria del Libro de Madrid.Sergio Barrenechea (EFE)

“Aquí sólo entran los guerrilleros de la literatura”, me confiesa Enrique Redel (editor de Impedimenta) nada más pisar el suelo del Hotel de las Letras. Es el lugar que los editores del Grupo Contexto –formado por Libros del Asteroide, Periférica, Sexto Piso, Nórdica e Impedimenta- han elegido para celebrar La Feria del Libro de este año. Me pongo el casco de soldado raso y decido entrar.

Siempre me han conmovido las personas que celebran algo antes de tiempo. Las optimistas por naturaleza. Así son estas pequeñas editoriales de las que la mayúscula Carmen Balcells decía que brotaban como setas. Sé bien que ninguna es venenosa, que el rigor y la intensidad con la que realizan su trabajo son impecables.

Hago turno en la cola para pedir un gin tonic que he conseguido gracias al ticket que Redel ha deslizado secretamente en mi bolsillo. Las copas están racionadas. En el frente literario moderan el alcohol. Me encuentro con Ignacio Elguero, director de RNE y escritor. Mientras espera con su cumplido traje blanco de lino a que alguien llene sus bolsillos de tickets, me habla de Julio Camba. Me viene a la mente una de las lúcidas frases de este mordaz periodista: “El español es poco amigo de pensar, pero si piensa no hay otro pensamiento más que el suyo”. Le confieso a Elguero que me he emocionado con la radioficción que están realizando del Quijote. Me despido de él pensando que Camba y Cervantes habrían publicado en alguno de estos sellos alternativos. ¡Menudos combatientes eran ellos!

Antes de acabar mi copa, -a la que misteriosamente han decidido añadir unos granos de pimienta- constato que es Paca Flores (coeditora de Periférica) la que está ejerciendo de Dj. Sabía que el editor independiente era multitárea , pero no sabía hasta qué punto. El local comienza a llenarse de codos, nucas y rodillas. Algunos muy célebres como los del exministro de Cultura, César Antonio Molina. Quiero acercarme a Enrique Redel para decirle que se le ha colado un exgeneral, pero lo veo demasiado ocupado adjudicando los últimos tickets de la noche.

En el baño de mujeres están sosteniendo una agria disputa: ¿Es mejor cerrar a mediodía las casetas o dejarlas abiertas? Una de ellas asegura que esto de la feria es como un Gran Hermano de editores y que alguno debería ser expulsado. La otra afirma que lo peor de los próximos 15 días son los baños portátiles. Sale del baño una tercera aseverando que ella, en la feria, engorda dos kilos de media. Me entra el hambre de golpe , pero todos los cuencos de patatas fritas están vacíos.

Es medianoche y he sobrevivido al primer gran acto de esta 74ª Edición de la Feria del Libro de Madrid. Salgo a la Gran Vía convencida de que no hay mejor lugar para inaugurar este evento que la trinchera, la resistencia, la periferia. Es decir, mi casa.

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