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El turismo idiomático del español crece en todo el mundo

El número de viajeros que visitan España o América Latina para estudiar y aprender la lengua crece cada vez más

Un grupo de alumnas en clase de español en la academia Eureka, en Madrid, ayer. Ampliar foto
Un grupo de alumnas en clase de español en la academia Eureka, en Madrid, ayer.

Pocas cosas hay con las que Ruth María Hoffmann disfrute más que viendo la serie Cuéntame. Esta alemana de 52 años y trabajadora de una gran multinacional sigue a la familia Alcántara desde su país natal. Asegura que esta ficción ha sido una gran ayuda tanto en su aprendizaje del idioma como para profundizar en la cultura española. Esta semana está en Madrid, un viaje que repite al menos dos veces cada año, para seguir mejorando su pronunciación y gramática. Como ella, más de 858.000 turistas visitaron España el último año por motivos académicos, muchos de ellos relacionados con el idioma, según datos del Instituto Cervantes. El número de viajeros que mueve el aprendizaje del español está al alza, según los informes y expertos consultados.

“Hoy he podido saludar al portero de mi edificio y charlar con él, y eso me hace inmensamente feliz”, cuenta en un descanso entre clases. Ella es solo una de los 20 millones de estudiantes que han elegido aprender español como segunda lengua, como se extrae del informe El español: una lengua viva, del Instituto Cervantes. Comenzó a estudiarlo hace diez años y ahora da formación a sus compañeros de trabajo en Alemania y actúa como nexo de unión con los socios de países latinoamericanos. “Poder hablar con mis colegas en su idioma es excepcional, cambia totalmente la relación”, explica con un marcado acento germánico.

EL PAÍS en el Foro

  • El periodismo y el lenguaje. Es el título de la conversación que tendrán hoy Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura peruano, y Antonio Caño, director del diario EL PAÍS. Será a las 18 horas en el pabellón 14 de Ifema.
  • La ética de las palabras. Sobre ello dialogarán mañana Inés Fernández Ordóñez, Juan José Millás y Álex Grijelmo. Será a las 11.30 horas en el pabellón 14 de Ifema.

“Los turistas que viajan a países hispanohablantes para aprender el idioma son unos perfectos embajadores del español”. La afirmación es de Mari Carmen Timor, presidenta de Fedele, la federación mayoritaria en España de centros de enseñanza de esta lengua. Pero se puede escuchar de boca de todos los expertos en este tipo de turismo. Tan solo las escuelas de Fedele recibieron el pasado año 90.000 alumnos, un 8,5% más que en 2013. A esta cifra habría que añadir los que acuden a otros centros, universidades, u organismos públicos. España es el principal país receptor. A México llegan alrededor de 35.000, según el informe del Instituto Cervantes, y Argentina, unos 50.000, de acuerdo al dato facilitado por la Asociación de Centros de Idiomas de aquel país. El Foro del Español, que se celebra hasta mañana en Madrid, aborda hoy el potencial del idioma como motor turístico.

Timor tiene claro que la cultura hispanoamericana es uno de los principales motivos que impulsa a los extranjeros a incluir el español en sus destrezas curriculares, además de los demográficos (es la segunda lengua más hablada en el mundo). “Cuando vienen aquí saborean nuestra cultura, establecen vínculos con las familias con las que se alojan, gastan mucho más que un turista normal en ocio”, asegura. Marcelo García, presidente de la asociación de centros de idiomas de Argentina, que desde hace cuatro años organiza el congreso internacional de turismo idiomático, lo secunda: “Empiezan por el idioma, pero luego les acaba enganchando el tango, el jamón, la música, la literatura…Son personas que se involucran con la comunidad local mucho más que otro visitante”.

Marca España calcula que las visitas aportan 2.000 millones al año

Aunque no es fácil hablar de cifras en lo que a estancias lingüisticas se refiere por la diversidad de centros e instituciones que se dedican a él, un documento elaborado por Marca España apunta que el gasto medio de estos viajeros supera los 2.000 euros por estancia y en conjunto dejan en España más de 2.000 millones al año.

El perfil del turista idiomático es el de un joven de entre 13 y 25 años (un 70% son mujeres, según datos de Fedele) con una estancia mínima de una semana y que suelen alojarse en casas de familias receptoras. Francia, Italia y Alemania son los principales países emisores en el caso de España. Los países hispanoamericanos reciben mayoritariamente a estadounidenses y brasileños.

Los turistas que viajan  para aprender el idioma son unos perfectos embajadores del español”

Salamanca, ciudad estudiantil por excelencia, es un claro ejemplo de cómo un municipio medio se ha volcado con este tipo de visitantes. Hace diez años se creó la Mesa del Español, un órgano público - privado, en el que escuelas acreditadas, Cámara de Comercio, Ayuntamiento y otros entes aúnan esfuerzos para atraer el máximo de extranjeros. Estos viajeros disponen de una tarjeta específica para sus necesidades al llegar a Salamanca que les permite acceder a servicios públicos y también cuentan con una oficina que atiende exclusivamente a este tipo de alumnos. En una localidad de 152.000 habitantes hay 16 centros acreditados por el Cervantes para impartir el idioma (Madrid tiene 22).”¿Por qué vienen aquí? Porque es una de las ciudades más seguras de España, algo fundamental sobre todo para los menores, la calidad de la enseñanza nos avala y contamos con una red de familias que llevan muchos años recibiendo alumnos”, explica el concejal de Turismo, Julio López.

La estrategia para atraer extranjeros deseosos de aprender el idioma sigue perteneciendo al ámbito local y regional. Muchas voces reclaman una gran estrategia nacional para captar a estos viajeros. Una de ellas es la de Eduardo Sánchez, director de Análisis y Estrategia del Instituto Cervantes. “Es un tema de Estado y sí, creo que debería haber una política pública para coordinarlo”, afirma, “no quiero decir que la Administración haya desatendido este asunto, pero es un turismo que siempre se ha considerado marginal”. Sánchez señala que para los ingleses, la promoción de su lengua es un activo clave, uno de los pilares de su imagen internacional. “El otro día hablaba con unos colegas chinos que me comentaban las grandes expectativas que tienen de que sus ciudadanos puedan aprender español. Tengo el temor de que no sepamos acompañar con medidas de apoyo estos retos”, apunta. Timor, de Fedele, le acompaña con más contundencia en la reflexión: “Es necesario un plan a largo plazo. No podemos andar dependiendo del presidente o del director general que toque en ese momento”.

Colombia y Uruguay son dos ejemplos de Gobiernos que apuestan, con mayor o menor rotundidad, por este turismo. El primer país lanzó en 2013 el programa Spanish in Colombia, en el que están involucrados los Ministerios de Exteriores y Educación, así como instituciones educativas y turísticas. Uruguay incluye dentro de su plan de promoción turística Descubrí Montevideo un apartado para las estancias lingüísticas. Cristina Ramos, docente de la escuela International House Montevideo asegura que las empresas uruguayas cada vez se vuelcan más con estos visitantes que, al llegar durante todo el año, “diluye la estacionalidad de cualquier otro turismo”.

Los retos para manejar esta demanda son grandes y según apuntan los expertos consultados, en países como China, Rusia o Corea el interés por el español va en aumento. En Estados Unidos se mantiene como la segunda lengua más hablada (50 millones de personas), aunque la demanda de su aprendizaje haya descendido ligeramente en los últimos años. Al recordar este dato, a Eduardo Sánchez, del Instituto Cervantes, le viene una frase que le soltó el asesor de un primer ministro en una cumbre: “¿Te imaginas la cantidad de cosas que harían los franceses si hubiera 50 millones de personas en Estados Unidos que hablaran su idioma?”.

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