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El evangelio según Julio Llamazares

Reeditado ‘El entierro de Genarín’, sobre la tradición leonesa, con dibujos de Antonio Santos

Una de las ilustraciones del libro, que muestra a Genarín atropellado por el camión de la basura.
Una de las ilustraciones del libro, que muestra a Genarín atropellado por el camión de la basura.

En España hay un mesías del orujo. Un santo pobre. De mal vivir. Putero. Sí, pero sobre todo querido. Aproximadamente 20.000 personas se reúnen en León cada Jueves Santo para una procesión desde la Plaza del Grano hasta la Carretera de los Cubos que honra la vida de Genaro Blanco Blanco –Genarín para sus seguidores–. Un borracho que aunque no tuvo apóstoles, no le faltan evangelistas. “Esta es una religión que va a más, no a menos, como otras”, asegura en tono irónico Julio Llamazares (1955, León), probablemente el único que se ha tomado la molestia de escribir en un libro las andanzas que los leoneses han repetido desde 1929.

En su libro El entierro de Genarín, reeditado por Alfaguara este año y presentado la semana pasada en Madrid, revive con ilustraciones de Antonio Santos la vida y milagros de "nuestro padre Genarín", como le llaman los miembros de su cofradía. Las imágenes, de trazo grueso y en blanco y negro, escenifican por primera vez las anécdotas de la vida de ese personaje popular leonés. “La historia llegó a mi hace unos 30 años, cuando era periodista en León”, cuenta Llamazares. “La escribí en un momento especial de mi vida, durante una época de descubrimiento de la libertad. Yo debía de tener unos 24 años… Era algo que me caía del cielo”.

Era 1981 y desde entonces se han hecho unas seis ediciones de ese evangelio que le contó el poeta Francisco Pérez Herrero, que incluso llegó a conocer al santo en vida. De hecho, fue uno de los últimos en verlo caminar hacia el barrio de San Lorenzo la fatídica noche del Jueves Santo de 1929 en la que La Bonifacia, como llamaban los leoneses al primer camión de la basura de la ciudad, lo atropelló. "Es como una broma literaria que tiene su sustancia. Definitivamente lo volvería a escribir", dice Llamazares, a quien Pérez Herrero animó para que escribiera la historia.

Esa sustancia, para Llamazares –seguidor confeso del modo de vida de Genarín–, son los milagros que este santo padre ha conseguido para su pueblo. La redención de la Moncha, su prostituta favorita, y el primer triunfo de la Cultural Leonesa en Primera División (en 1956 contra el Hércules de Alicante por 3-1), son algunos de los más llamativos. Pero también resalta, por supuesto, su estilo de vida, profesada por sus fieles. "Si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, eso significa que también debe tener su lado putero y bebedor de orujo", indaga el ilustrador Santos. Y bromea: "Yo me recluí en un monasterio y con todo mi fervor pasé semanas bebido para hacer estas imágenes. Quería recrearme en esos aspectos que hacen de Genarín un santo".

Ilustración de la procesión que atrae a miles cada Jueves Santo.
Ilustración de la procesión que atrae a miles cada Jueves Santo.

Curiosamente, ese aspecto es el que ha hecho que Llamazares pierda un poco fe. “Al principio todo esto iba muy en serio. La gente de rodillas, leyendo sus poemas con devoción. Lo corrosivo era el fervor que se ponía en todo. Y convivía mejor con otras tradiciones. Ahora es un desmadre, al final siempre hay alguien que lo convierte en un macro botellón", se queja. "Yo creo que no hay nada más irreverente que cantarle poemas a un borracho frente a la catedral". Lo sabe, porque alguna vez su procesión acabó en la comisaría –"¡Una y es la única vez que he estado en una!"– para dar explicaciones por el masivo evento. "Nos pedían nuestros cargos en la organización, ¡pero no teníamos! Todo era muy improvisado, y muy aceptado por los locales: aquella vez la secretaria que nos tomó la declaración nos confesó que ella misma había estado en el entierro", recuerda.

Además de la tradición oral que ha plasmado en sus páginas, el escritor recopila las coplas satíricas más populares inspiradas en esta fiesta pagana. Durante el franquismo, cuando atraía a 5.000 creyentes, se censuró por completo el evento. Desde entonces, cada cierto tiempo es criticado, principalmente por la fecha de su celebración. "Pero ya lo dijo una vez Pérez Herrero: no lo cambiamos de fecha porque nosotros sabemos que Genarín murió un Jueves Santo... algo que otros no pueden asegurar", concluye Llamazares.