La SGAE busca parar a la rueda

La junta directiva de la entidad arpueba a tres semanas de las elecciones, un cambio en el reparto del dinero de las televisiones

Asistentes a la Asamblea extraordinaria de la SGAE del 28 de enero.
Asistentes a la Asamblea extraordinaria de la SGAE del 28 de enero. CARLOS ROSILLO

Ha sido la gran guerra de la SGAE. Y hoy podría llegar a su final. O al comienzo de nuevas hostilidades, ya que en la entidad todo pronóstico es arriesgado. El caso es que la junta directiva ha aprobado la modificación del reparto de las franjas horarias de televisión. Un sí que castiga definitivamente el porcentaje que se recauda por la música en programas nocturnos y premiaría el del prime time. También supone un duro golpe a la llamada rueda, 11 músicos que se han enriquecido gracias a las sinfonías emitidas de madrugada. Pero tampoco es todo tan blanco y negro. En la SGAE, ya saben, el gris reina.

Ante todo, los hechos. "Según la hora a la que se emita música en la televisión, se cobra más o menos. Desde las 2 de la madrugada hasta las 8, está la franja uno, cuyo valor es uno. El prime-time en cambio vale cinco. Así que, si por un minuto en la franja uno se cobran, por ejemplo, 10 euros, en la cinco serían 50", resumía hace meses el sistema actual de reparto Carlos Duque, compositor y socio de la entidad. Con la reforma sobre la mesa de la junta directiva, la madrugada pasaría a valer 0,7, mientras que subiría el prime-time, lo que el propio Duque y varios socios más consideran un favor a las majors. 

En realidad, la batalla por el pastel televisivo, que supone la mitad de la recaudación de la entidad, viene de muy lejos. Poco después de ser nombrado presidente de la entidad en 2011, Anton Reixa denunció la práctica legal pero discutible de varios músicos que lograban recaudaciones millonarias gracias a los temas emitidos en televisión por la noche. Básicamente, las televisiones crearon sus propias editoriales y empezaron a registrar las canciones que emitían de madrugada, para compensar parte del dinero que pagan a la SGAE por usar su repertorio. Así, el 50% de la recaudación en derechos de autor por esos temas volvía a la propia emisora. La otra mitad iba destinada a los autores de las canciones y a 11 socios de la SGAE, que ejercían de intermediarios y a los que Reixa atacaba. De ahí que se dé el absurdo de que una franja que logra poco más del 1% de audiencia genere el 60% de las recaudaciones por música en la televisión de la entidad.

La pelea le costó a Reixa la presidencia, y en su lugar entró José Luis Acosta. Tras un año y medio en el cargo, el nuevo presidente parece creer que justo ahora, a tres semanas de nuevas elecciones, ha llegado el momento de acabar de una vez por todas con esta práctica. Así que decidió que el asunto de las franjas se votara en la junta de hoy. Y aquí empiezan los problemas.

Ante todo, hay que recordar que en junio la Asamblea de la SGAE censuró la gestión de la junta, lo que obligó al propio Acosta a convocar los comicios. De ahí que el primer ataque contra la votación de mañana se pueda resumir así: ¿por qué una junta desautorizada toma una decisión tan relevante y no la deja para sus sucesores? Un miembro de la propia junta ofrece una clave de lectura: “El cambio ha de ser aprobado antes del 10 de marzo para que pueda ser efectivo ya en los recuentos en junio, así que las grandes compañías quieren que se vote cuanto antes”.

La segunda objeción que los socios críticos –y los miembros de la propia rueda- plantean es relativamente parecida. La modificación de las franjas en realidad ya fue votada hace semanas, tanto por la junta como por el consejo de dirección de la SGAE [algo así como el Ejecutivo], con resultados positivos. Pero Acosta quiso que la Asamblea extraordinaria de la entidad, convocada la semana pasada, ratificara la decisión: sin embargo, el plan salió rana.

Pese a que un 56,61% de los socios votó a favor, la aprobación precisaba una mayoría de dos tercios, así que el cambio quedó rechazado. Entonces, ¿por qué ignorar el veredicto de la Asamblea y seguir adelante con la reforma? Desde la junta directiva contestan que tienen informes que pondrían en “seria duda” la regla de los dos tercios y que tal vez bastara con una mayoría normal y corriente.

Sea como fuere, cuantos se oponen a este cambio lamentan también que es un favor a las majors: son ellas las principales fuentes de los temas que se emiten en franjas de máxima audiencia, las que la reforma premiaría con porcentajes por encima de la media europea. La defensa de la junta, en este caso, es que en Europa existe una situación aceptable y por tanto se puede aplicar cierto tipo de reglas y porcentajes. En España, sostienen, la actuación de la rueda precisa un contraataque duro y urgente. Tan urgente como hoy mismo.

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