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“Abramos las ventanas y lancémonos a investigar lo imposible”

Homenaje en Madrid al laureado escritor Ramón Hernández en su 80º cumpleaños. Su obra 'Eterna memoria' vuelve a ser editada

El Café Comercial de Madrid, ensenada de las letras capitalinas, fue escenario este jueves de una arribada memorable: la del laureado escritor Ramón Hernández (Guadalajara, 1935). El titular del Premio Villa de Madrid y el Premio Águilas, entre numerosos otros galardones, se convirtió en el veterano café madrileño en sorprendido recipiendario de un homenaje inesperado, que le ha sido tributado por escritores y editores amigos justo cuando cumple 80 años, desde su temprana mocedad dedicado en cuerpo y alma a la Literatura.

El escritor y poeta, nacido en Guadalajara y crecido en Madrid, donde se hizo ingeniero agrónomo, es autor de 24 novelas, entre ellas Eterna memoria, editada cuatro décadas atrás por Planeta, luego por Argos Vergara, Mondadori, varias editoriales estadounidenses más y, en estos días, sin aviso previo al autor, por la editorial Vitruvio: tal era el regalo que le escondían sus allegados entre ellos, el poeta y novelista Rafael Soler, que definió a Ramón Hernández como “heterodoxo, indómito y republicano indestructible”. Por su parte Antonio Daganzo, poeta, dijo de él: “Es el ejemplo de cómo la soledad y la libertad creativa nutren a un escritor”.

La nueva edición de Eterna memoria va prologada por el catedrático de Literatura Luis González del Valle, que resalta del homenajeado “su entusiasmo por la Humanidad”. Para el escritor y poeta Alberto Infante, “Hernández, amigo y coetáneo de grandes escritores como Ángel María de Lera, Carlos Barral y Juan García Hortelano, no solo es novelista, sino, sobre todo, es el canon del escritor total”. La obra poética del homenajeado ha sido publicada por Vitruvio bajo el título “Acuario en Capri”.

Creía que acudía a la presentación de un libro de otro escritor

Hernández, en compañía de dos hijas suyas y muy emocionado -“creía que acudía a la presentación de un libro de otro escritor”, comentó aturdido al saberse protagonista- acogió el homenaje con alegría y dijo: “Abramos las ventanas y lancémonos a la investigación de lo imposible”.

Las obras del novelista alcarreño, entre las que destacan El buey en el matadero (1967), La ira de la noche, El tirano inmóvil (ambas de 1970) e Invitado a Morir (1972), son estudiadas en universidades estadounidenses, desde Colorado a Texas, desde Bolden a Filadelfia, en donde ha dirigido concurridos talleres literarios en lengua española. Es el único escritor español cuya obra completa ha sido editada por la Sociedad Norteamericana de Estudios Hispánicos. En su palmarés figura asimismo la calificación como Mejor libro del año 1969, que de su novela “Palabras sobre el muro” hizo entonces el suplemento literario de The New York Times.

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