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el hombre que fue jueves

Demasiado oscuro para la televisión

En Hombres fuera de serie (Ariel 2014) el estupendo ensayo de Brett Martin sobre “la tercera edad dorada de la televisión”, hay un personaje que fascinaría a Vila-Matas. El personaje es David Chase, el creador de Los Soprano. Sabía que era ultraneurótico, ultradepresivo y ultratorturado, pero no conocía esta historia. Chase detestaba la televisión, incluso su salario, cuenta Martin, que le hacía sentirse como un vendido, incapaz de seguir el camino de los cineastas indomables —Fellini, Godard, Kubrick, Scorsese— a los que idolatraba desde su adolescencia. Siempre se definió como “un hombre que quería hacer películas”. Odiaba incluso el título de showrunner (conductor de series) porque le sonaba “a moto acuática”. Estudió en la escuela de cine de la Universidad de Stanford, pero no consiguió aprobar dirección. Durante los veinte años siguientes, intentó vender guiones a Hollywood, pero siempre le decían que eran “demasiado oscuros”. En 1973, le ofrecieron trabajar como guionista televisivo en la Universal, primero en El mago, luego en Kolchak: The night stalker. Entre el 74 y el 80 escribió muchos episodios de Los casos de Rockford. En 1980, ganó su primer Emmy al mejor guion de telefilme por Off the Minnessota strip.

David Chase, como buen neurótico, nunca desdeña una oportunidad de culpa

Un día se le ocurrió una singular estrategia: vender a televisión una idea lo bastante buena para rodar un piloto, “pero no tanto como para dar origen a una serie”, y ofrecer luego a la cadena la posibilidad de convertirla en película. Los protagonistas eran un matrimonio en crisis. La historia sucedía en el presente, pero estaba llena de flashbacks de sus años felices, en la década de los sesenta. El gran plan se vino abajo porque a ABC le encantó la idea y le encargó Almost grown. Chase le dijo a su agente: “¡Sácame de aquí! ¡No quiero hacer una serie!” Almost grown se estrenó en 1988, pero solo duró ocho episodios. No hay dicha perfecta: el guionista Josh Brand, fascinado por Almost grown, le llamó para escribir Tiempo de conflictos, que —gran desastre— le convirtió en una estrella del guion televisivo. Y, remate, en 1993 le ofrecieron ser el showrunnerde Doctor en Alaska, que detestaba profundamente. Dijo que sí, claro: un neurótico nunca desdeña una posibilidad de culpa, sobre todo si le hace ganar mucho dinero.

‘Not fade away’ fue un fracaso absoluto; el estudio perdió veinte millones

El piloto de Los Soprano se rodó en el verano de 1997. Al acabar, Chase dijo a los actores y al equipo: “Habéis estado geniales, aunque nadie verá esto jamás”. Volvió a la carga: “Si HBO renunciaba a convertirlo en serie”, cuenta Brett Martin, “podía pedirles 750.000 dólares adicionales para transformarlo en un largometraje”. Pero, suprema ironía del destino, Los Soprano se convirtió en un bombazo que duró seis temporadas, y Chase ganó todos los premios imaginables. Imagino su tortura: ¡seis años de cautiverio! ¡Y ganando cada vez más dinero indigno, lejos de Hollywood!

Cuando acabó la serie pudo rodar al fin su anhelada película, Not fade away (2012), sobre su adolescencia de Nueva Jersey. ¿No la han visto? Ni la verán, me temo. Yo adoro Not fade away, pero debo de ser de los pocos. Fue un fracaso absoluto: el estudio perdió veinte millones. “Demasiado oscura”, dijeron. He leído que Chase va a volver a la televisión. La voz de Stephen Stills cantando “If you can't be with the one you love, love the one you’re with” quedaría perfecta para los créditos de cierre de esta fábula.