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Revista de verano
LA FOTO DE MI VIDA

‘El muro naranja’, de David Hornillos

Este fotógrafo madrileño estaba en la estación de Atocha cuando se fijó en una pared de ladrillos

'El muro naranja'. Ampliar foto
'El muro naranja'.

El fotógrafo David Hornillos (Madrid, 1974) estaba fumando un cigarrillo fuera de la madrileña estación de Atocha mientras esperaba un trasbordo cuando se fijó en un muro naranja. Al día siguiente volvió para mirar de nuevo esa pared, y al otro... Hasta que decidió empezar a fotografiar, siempre a las horas centrales del día, como en una serie de un artista impresionista, a los personajes que desfilaban ante esa pared: jóvenes, mendigos, palomas, trabajadores... “Era un telón absorbente, de ladrillo, bañado por una luz vibrante que, como una red, atrae y atrapa a todo ser vivo”, dice. Hornillos pasó tres años tomando imágenes “con el naranja como protagonista” y el resultado de ese trabajo lo ha plasmado en su primer fotolibro, Mediodía (Dalpine, 2014).

Antes, en 2013, logró en Arco el premio de Fotografía Documental, un galardón por el que la feria de arte contemporáneo más importante de España escoge a tres fotógrafos para que muestren “con completa libertad” las obras allí expuestas. El aldabonazo para Hornillos le llegó hace unas semanas gracias a su participación en tres exposiciones simultáneas: Libros que son fotos, fotos que son libros, en el Museo Reina Sofía, y una de las muestras más rompedoras de PhotoEspaña: P2P Prácticas Contemporáneas de la Fotografía Española.

Hornillos está también entre los mencionados en el número especial que el British Journal of Photography, la revista más prestigiosa del mundillo, acaba de dedicar a la nueva fotografía española. De formación autodidacta, comenzó gracias a la cámara de un hermano que cayó en sus manos. Hornillos forma parte del colectivo Fotoaplauso, nacido hace cuatro años para mostrar los trabajos de autor realizados en las calles de Madrid. “Entiendo la fotografía como algo visceral, que me hace relacionarme con la vida de otra forma y sentirme vivo”, explica el autor, que concibe su labor sin planteamientos previos. “Simplemente, salgo a la calle y me dejo llevar hasta que las fotos tomadas quedan unidas por un concepto”. Este fotógrafo destaca, además, que le interesa “trabajar con la realidad para mostrar un imaginario”, un repertorio simbólico en el que los espectadores que vean sus fotos “sientan algo”.