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Embrujo

Acaba de editarse la obra más conocida de Serrano de Osma, autor atípico en el cine español

Hace ahora diez años que falleció de un fulminante ataque al corazón el director de cine Carlos Serrano de Osma, un autor atípico en el cine español. Su obra, realizada fundamentalmente durante los años cuarenta y cincuenta, recorrió caminos inauditos para una cinematografía que estaba prácticamente dominada por películas históricas o folclóricas. En vez de eso, Serrano de Osma pretendió un cine que él calificaba de "telúrico", aunque se atrevió también con aquellos géneros populares. Tras tener el coraje de adaptar en 1947 una obra de Unamuno, Abel Sánchez, y La sirena negra, de Pardo Bazán, acometió el folclore, nada menos que con Lola Flores y Manolo Caracol, las estrellas del momento. El resultado fue Embrujo (1948), de corte claramente surrealista, que provocó indignaciones entre los intérpretes (salvo en Fernando Fernán Gómez, que ya había trabajado con el director), y más aún entre los espectadores, que creían iban a ver bailar y cantar a la famosa pareja y se encontraban con imágenes insólitas, incluso incomprensibles, lo que provocó más de un altercado en las salas donde se proyectaba. Al cabo de treinta y cuatro años Embrujo fue reconocida en el festival de Sevilla como una película de gran valor, así como buena parte del resto de la filmografía de Serrano de Osma (que también osó adaptar al cine la ópera Parsifal en 1951, llevada a competición en el festival de Cannes del año siguiente), situándose a la cabeza de un cine de riesgo, experimental, que ahora comienza a considerarse como renovador.

Precisamente Embrujo acaba de editarse en Blue Ray y DVD en una copia magnífica para gozo de cinéfilos curiosos y hasta para admiradores de Lola Flores y Caracol. La bailaora siguió despotricando contra la película a lo largo de su vida, mientras que Serrano de Osma se veía obligado a realizar trabajos menores para TVE, impartir clases en la Escuela Oficial de Cinematografía o dirigir los archivos de la Filmoteca Española cuando Berlanga era su presidente; actividades que fue realizando alejado de las cámaras de cine, manteniendo una elegancia que a ratos podía parecer anacrónica, y quizás era eco de un dolor callado.

De sus obras "telúricas" seguramente La sirena negra sea la mejor, mientras que Embrujo se mantiene como la más significativa. Con su modesta producción, y a pesar de algunas torpezas técnicas, sigue siendo una obra joven y rara, a ratos extravagante, que por fin tenemos oportunidad de ver en buenas condiciones. Ahora, a editar las demás.