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Los drones preparan su debut en Hollywood

La autorización del uso comercial de aviones no tripulados se realizará bajo estrictas normas

Un dron utilizado por la prensa.  CHARLES PLATIAU (REUTERS)
Un dron utilizado por la prensa. / CHARLES PLATIAU (REUTERS)

Los drones o vehículos aéreos no tripulados están preparando su entrada en Hollywood. Hasta ahora su utilización estaba limitada a su uso militar. O a operaciones no comerciales en las que los aparatos se asemejaban más a juguetes voladores teletripulados que a esos otros destinados a localizar terroristas. Pero nada de operar drones por dinero. Al menos hasta ahora. Las repetidas solicitudes de diferentes industrias, especialmente de la cinematográfica, finalmente parecen haber dado fruto con el anuncio esta semana de la Oficina Federal de Aviación de que por primera vez considerará la autorización de drones para rodar vídeos y tomar fotografías. Una excepción que en principio afectará a siete compañías especializadas conocidas en el mundo del cine y la televisión.

La reacción de la Asociación Americana de Cine no se hizo esperar y su portavoz Neil Fried dio la bienvenida a este pequeño avance recordando que los drones son una opción “innovadora y segura” para el mundo del cine. “Una nueva herramientas para los artistas que les permitirá conseguir tomas aéreas creativas y excepcionales”, añadió.

Las siete compañías son Aerial MOB LLC, Astraeus Aerial, Flying-Cam Inc., HeliVideo Productions LLC, Pictorvision Inc., Vortex Aerial, y Snaproll Media LLC y más que una autorización se trata de una excepción a una norma que en principio seguirá vigente y que prohíbe el uso comercial de los drones. Las razones de esta prohibición son principalmente de seguridad, para evitar la proliferación de objetos voladores en un espacio aéreo de por sí con gran tráfico, aseguran. Por el contrario, la Asociación Americana de Cine, en representación de los principales estudios de Hollywood, lleva meses defendiendo el uso de drones en los rodajes por la seguridad que ofrecen en un espacio reducido además de por lo económico que es su uso. El rodaje con vehículos voladores teletripulados puede presupuestarse desde 2.200 euros el día.

No se espera que la excepción que permita el uso comercial de los drones entre en vigor hasta posiblemente el próximo año. Pero eso no detendrá a los estudios como, de hecho, no les ha detenido hasta ahora. Películas como El lobo de Wall Street, Skyfall o Los Pitufos 2 cuentan con imágenes tomadas desde un vehículo aéreo no tripulado. Lo mismo ocurre con producciones menores tipo el documental License to Operate y campañas publicitarias que han recurrido al servicio de compañías como Drone Dudes, con sede en Los Angeles. Como confesaron a la prensa sus fundadores, Jeff Blank y Andrew Petersen, se trata de uno de los servicios más de moda en el campo del cine. “Los directores siempre buscan ese plano del amanecer”, describió Blank. Aunque su operación o la de muchos otros dedicados a estos servicios está prohibida, no parece que exista un gran interés en detener a aquellos que han infringido las normas pero siguen operando desde la impunidad.

Sólo existen protestas formales en el caso del uso de drones por parte de los paparazzi. Y aunque parezca irónico las quejas vienen de Hollywood. Los mismos que desean utilizar los drones a la hora de hacer cine han presentado sus quejas a la justicia californiana para que prohíba la última moda entre los paparazzi de colgar sus cámaras de estos aparatos voladores para robarles instantáneas desde la distancia como esas que tomaron de París Hilton en las Antibes francesas o las que sacaron de Tina Turner durante su boda en Suiza.

La autorización del uso de drones de manera comercial se realizará bajo estrictas regulaciones, aceptando las sugerencias de los estudios y compañías deseosas de legalizar esta situación. Entre otras medidas la propuesta de las compañías cinematográficas se compromete a sólo utilizar aparatos que pesen menos de 30 kilos con vuelos que se mantengan los cinco metros de altura y que no superen los 30 minutos en áreas alejadas de aeropuertos o de un mayor tráfico aéreo. Un gran paso para la industria del cine y la televisión que se espera abra también las puertas para el uso de vehículos aéreos no tripulados en otros campos como la agricultura o la inspección de oleoductos y gaseoductos. En su anuncio, la Oficina Federal de Aviación citó los “tangibles beneficios económicos” que puede proporcionar el uso comercial de estos vehículos como el principal factor que contribuye a su futura legalización.