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Radiografía del nuevo ecosistema

Autores, agentes y editores analizan las consecuencias de la agencia que une a Balcells y Wylie

El agente Andrew Wylie.
El agente Andrew Wylie.

Crónica de una fusión anunciada. Ese es el título de la historia de Balcells & Wylie, la nueva y más potente agencia literaria que surgiría de la unión de las empresas de Carmen Balcells y Andrew Wylie. Una noticia que ha creado un pequeño terremoto en el planeta libro y despertado tantas alabanzas como preguntas e inquietudes, mientras se quitan el sombrero ante el inteligente y astuto movimiento de Carmen Balcells.

Las palabras de Antonio Muñoz Molina, uno de los pocos autores en español de la agencia Wylie, resumen la opinión de muchos: “Me parece una excelente noticia. Tanto Andrew Wylie como Carmen Balcells tienen un largo historial defendiendo a los escritores, que ocupan siempre la posición más frágil en el mundo de la edición, y comprometiéndose con la buena literatura. En una época tan difícil para los libros, para la literatura y para los escritores, esta unión me da esperanza, y creo que puede tener resultados beneficiosos para todos”.

Se trata del mejor ejemplo de transición posible en un mundo que tiende a las alianzas, fusiones, absorciones, ventas o desapariciones, aseguran los escritores Wendy Guerra y Luis Leante, de la agencia Balcells. En los tiempos que corren, explica Leante, “resulta difícil para un autor abrirse paso en la marabunta comercial del libro si no es con la ayuda de un agente: si cada día los grupos editoriales son más grandes, poderosos y globalizados, a base de fusiones y compras, es lógico que ocurra lo mismo con las agencias literarias”.

Los movimientos telúricos no son previsibles, por lo tanto, este no lo es, afirma Guillermo Schavelzon, de la agencia literaria que lleva su nombre. Y hace un retrato veloz de la situación: “B & W será una mega agencia, con más de 1.500 autores representados, yo no podría ni siquiera imaginar cómo se gestiona eso. No creo que esto produzca un impacto más allá de lo mediático, los 950 autores de Wylie (solo representa escritores que venden mucho) son muy buenos y todos los que tienen posibilidades ya están publicados en España”.

La agente Carmen Balcells. ampliar foto
La agente Carmen Balcells.

Acto seguido, Schavelzon se pregunta qué criterios prevalecen en las grandes corporaciones: “El de la rentabilidad, nadie lo duda. Pero hay que ver las cosas con más perspectiva histórica. Por ejemplo, cuando casi toda la edición en español se ha concentrado en solo dos grandes grupos, es cuando más pequeñas y medianas editoriales surgen y funcionan con éxito”. Tras citar varios ejemplos, se refiere a uno de los actores que está detrás de todos estos cambios del sector: “Amazon es una amenaza, sí, pero ya comienza a ver que no son los libros lo que le ofrecen más margen de beneficios, la moda comienza a ser mejor negocio, basta con mirar su web”.

¿Afecta esa fusión a las demás agencias literarias? Los agentes Antonia Kerrigan, Palmira Márquez y Schavelzon no lo creen del todo. Es como preguntarse, coinciden, si un buen supermercado le quita ventas a la tienda orgánica atendida por sus dueños o viceversa; o preferir un hotel grande de lujo frente a los llamados hotel boutique. Lo que sucederá, dicen, es que las agencias pequeñas podrían recibir más escritores que busquen una relación más personal y de confianza, teniendo en cuenta que las grandes corren el riesgo de tener un trato más lejano con autores medianos y pequeños. Ya lo advirtió Álvaro Pombo.

Tocan una inquietud surgida con esta unión: el riesgo de que se desdibuje la figura del agente, como empieza a suceder con la del editor. “Sería terrible, porque las diferentes fusiones en el sector están diluyendo o eliminando diferentes actores de la cadena del valor del libro”, según Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro de Madrid que se inaugura hoy. Palmira Márquez, directora de DOS PASSOS, hace énfasis en la pérdida de aspectos básicos y muy importantes que han caracterizado al sector. NO duda en que es el momento de los pequeños o medianos, la alternativa a los conglomerados: “Aquellos que tratamos de imprimir un carácter muy personalizado a las agencias, donde prime la búsqueda de talento literario y la relación constante y mimada hacia el autor”.

Esta idea positiva de la proliferación de medianos o micro eslabones de la cadena del libro es alentada por Jorge Herralde, de Anagrama. El editor invita a mirar este momento, de fusiones y superconcentraciones, para señalar que, en medio de todo esto, han surgido nuevas editoriales, nuevas librerías, nuevos distribuidores, nuevos agentes.

El ciclo de la vida del libro se renueva. Unos mueren, otros nacen, otros cambian, se adaptan.

Alegrías, dudas, inquietudes y optimismos que tienen un destino claro: la lengua española en América Latina y Estados Unidos. Es una ventaja, añade Juan Marsé, al ampliar las posibilidades del mercado. De los lectores.

Esta fusión, según la agente literaria Antonia Kerrigan, es la confirmación del auge del idioma y de la importancia que juega el mundo hispanohablante para los negocios de toda índole. Es el destino lógico del sistema productivo económico, asegura Antonio María Ávila, secretario de la Federación de Gremios de Editores de España. Lo que hay que procurar, advierte, es que no haya una posición de dominio que anule u obstaculice la pluralidad.

Y surge otras preguntas: ¿Balcells & Wylie comprarán los derechos mundiales de una obra? ¿Se encargarán de sus negociaciones en otros idiomas?

Es una puerta de vaivén en el que los autores en español de Balcells pueden ampliar sus posibilidades de ser editados en más lenguas y los de Wylie asegurar su acceso directo al mercado hispanohablante, con Estados Unidos a la cabeza con libros traducidos. En cualquier caso, las negociaciones entre B & W y las editoriales serán a otro precio. La verdad es que nada será igual entre ellos.

Almudena Grandes, que no tiene agente, recuerda que “la industria editorial es peculiar porque su principal activo son los autores, un material sensible por su acto de crear, sus inseguridades y sus lealtades”. En medio del barullo, Teodoro Sacristán, que dirige la feria literaria más importante de España donde se celebra el encuentro entre autores y lectores lanza una pregunta: “¿Dónde queda el escritor, de verdad, en todos estos movimientos?”.

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