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OBITUARIO

Alfonso Sainz, miembro fundador de Los Pekenikes

Músico, ginecólogo y piloto, firmó muchos éxitos del veterano grupo pop

Era músico, ginecólogo, piloto y un joven bisabuelo. Alfonso Sainz, fundador de Los Pekenikes, falleció en Florida el pasado jueves, recién cumplidos los 71 años. Fue autor de un sinfín de éxitos, ayudó a nacer a un sinfín de niños y realizó un sinfín de viajes entre España y América.

Si Hilo de seda fue su favorita y su éxito más universal, Arena caliente fue la sintonía del primer programa de música pop que llenó las ondas audiovisuales en la televisión española. Alfonso Sainz, su hermano Lucas e Ignacio Martín Sequeros, que sigue siendo el eje vertebrador del grupo tras casi 45 años, reunieron a algunos compañeros y formaron Los Pekenikes. Estudiaban en el instituto Ramiro de Maeztu de Madrid. Corría el curso 1958-59 y sus inicios fueron en una emisora de radio con música en directo, en una sala repleta de chavales el día de san José de 1959. Unos meses más tarde grabaron su primer disco para Hispavox. Pronto actuaron en Televisión Española y consiguieron el primer disco de oro que se entregó en España, a la que representaron en el Festival de Mónaco.

Tras el bachillerato, Sainz (Alicante, 1943) estudió Ginecología, ejerció en la clínica Ruber Internacional y se casó con la norteamericana Pamela Wilson. Se trasladó más tarde a Orlando (Florida) para ampliar la formación en su especialidad médica y junto a Martín Sequeros consiguió el título de piloto. Desde entonces fueron muchos los viajes entre España y Estados Unidos, donde tuvo cuatro hijos, varios nietos y dos bisnietas. Entre tanto no abandonó la música, compuso nuevas canciones, grabó en solitario y, aunque se retiró de la actividad musical en los años ochenta, aún publicó un disco en 2013, Tú eres la mujer.

Alfonso Sainz y Los Pekenikes interpretaron una música pop menos convencional que los grupos nacidos en las décadas de los cincuenta y sesenta del pasado siglo. Además de las guitarras eléctricas comunes a la mayoría de los conjuntos, en sus canciones sonaban el saxo, la flauta, el trombón y otros varios instrumentos; se apoyaban poco en las voces. Sus piezas, que en una primera etapa versionaban antiguos éxitos populares, fueron evolucionando hacía la música fender que popularizaron The Shadows en el Reino Unido. Finalmente, practicaron lo que se dio en llamar “sonido pekenike”.

Los éxitos llegaron pronto. Sus títulos y su música instrumental los distinguía de lo convencional. Alfonso, principalmente, Lucas, Ignacio y Tony Luz firmaron la mayoría de ellos. A Hilo de seda siguieron temas como Lady Pepa, Frente a Palacio, Embustero y Bailarín, Robín Hood, Troncos huecos, La vieja fuente o Trapos viejos. Por el grupo pasaron ilustres nombres como Juan Pardo, Junior, Luis Eduardo Aute o Eddy Guzmán.

Su música formó parte de la banda sonora de algunas películas, se adentraron en el pop-jazz, el pop-flamenco y el pop-celta e incursionaron por el campo clásico con interpretaciones en estilo pop de obras de Bach (Aria, de la Pasión según san Mateo) o Isaac Albéniz (Sombras y rejas, una versión de Asturias).