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El fotógrafo Toni Catany legó su patrimonio para armar una fundación

El artista murió en octubre de 2013 y el centro en Llucmajor está pendiente del compromiso institucional

'Nin', de Toni Catany, fotografía de 1967.
'Nin', de Toni Catany, fotografía de 1967.

El legado del fotógrafo Toni Catany pervivirá en una fundación. El autor que abrió las puertas a la fotografía en las galerías de arte en España, con sus imágenes intransferibles de naturalezas muertas, enclaves del Mediterráneo, retratos y desnudos en blanco y negro, pervivirá en un centro de arte dotado con su propio patrimonio. Catany falleció súbitamente de un ataque al corazón en Barcelona, en octubre de 2013, a los 71 años, sin ver consumado su deseo de crear y gestionar, personalmente, una fundación cultural en su casa y con sus colecciones que fuera la madre de un potente Centro Internacional de Fotografía, en Llucmajor.

Ahora, una vez conocido su testamento ológrafo queda confirmada la vigencia del proyecto -que sigue en ciernes-, porque el fotógrafo legó a la futura fundación todo su patrimonio: dos casas, una Mallorca y un piso en Barcelona, y especialmente, su fondo con decenas de miles fotos, archivos digitales y negativos clásicos y la biblioteca.

El fotógrafo Toni Catany. ampliar foto
El fotógrafo Toni Catany.

El escritor Miquel Bezares y el gestor cultural Antoni Garau, amigos del artista, han explicado este viernes su testamento y explicado que les nombró sus albaceas, personas designadas para gestionar el cumplimiento de sus últimas voluntades y concretar el nacimiento de la fundación Toni Catany. Durante meses se ha protocolizado el testamento manuscrito en la ruta judicial y notarial. “Debemos ejecutar el mandato de su voluntad, su deseo de hacer nacer la fundación”, señalaron Bezares y Garau.

El ambicioso proyecto no se concretó en los últimos siete años pese a contar con una partida de 4,5 millones asignada en un convenio por el Gobierno central desde 2011.

El cambio de mayoría política en España, Baleares y Mallorca y los recortes provocados crisis hicieron encallar la iniciativa. Catany asistió con ansiedad a las idas y venidas y rectificaciones de las autoridades insulares. Durante meses tuvo ofertas de museos y centros de Francia para que les vendiera sus fondos. Los albaceas recuerdan que hasta 2016 se puede usar los fondos públicos asignados a su proyecto.

Catany quiso retirarse en su propia fundación para ayudar a documentar y divulgar en vivo la obra y organizar encuentros de fotógrafos de todo el Mundo. Murió con la maleta hecha para la primera mudanza de Barcelona a Mallorca. La entidad aún no existe en los papeles aunque para la iniciativa se cuenta ya con una vieja casa adquirida, la vecina a la de Toni Catany, donde nació un pionero de la fotografía en Mallorca, Tomàs Monserrat, el capellán des Rafelet, cuyos negativos en vidrio dieron pie al primer libro del artista que fue considerado por la revista Life uno de los cien mejores fotógrafos del mundo.

Los gestores de la herencia reconocen que el trayecto recorrido ha sido complejo y que aún lo será hasta la apertura. El Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Llucmajor están implicados y han de cerrar compromisos con las administraciones baleares y del Estado. El objetivo clave, para los amigos tutores, es que “el legado artístico de Toni Catany sea protegido, conservado, catalogado y estudiado de manera rigurosa” y reclaman “la garantía de que habrá recursos suficientes para la difusión de la obra”.

Vitrina de 'El taxidermista', de Toni Catany. ampliar foto
Vitrina de 'El taxidermista', de Toni Catany.