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In memoriam

Es saludable que también los informadores cinematográficos sean considerados gente del cine

David Trueba, en la ceremonia de los Goya.
David Trueba, en la ceremonia de los Goya. Getty Images

Es un momento emotivo en las ceremonias de entrega de premios el recuerdo y homenaje que suele hacerse a cuantos cineastas se fueron de este mundo durante los últimos meses. En los Goya de este año la triste nómina fue larga e importante. Varias épocas brillantes del cine español desfilaron a través de los rostros de los desaparecidos, aportándonos la congoja de que también una parte de nosotros mismos se había ido con ellos. Hicieron grande el cine, fueron admirados, y en muchos casos se convirtieron en amigos. Cuánto de bueno se fue con ellos. En ocasiones sorprende ver en este In memoriam noticias de fallecidos que creíamos aún vivos, añadiendo a la pena el estupor. Es de agradecer que en esta ocasión el realizador de TVE se mantuviera atento a la pantalla que mostraba sus nombres sin andar jugueteando con la cámara por entre el público, como en ediciones anteriores, con frio desdén respecto a lo que a otros emocionaba.

En ocasiones ha habido descuidos, como cuando en los Oscar de 2010 olvidaron a los recientemente fallecidos Luis García Berlanga y Eric Rohmer, y no por ser extranjeros ya que Claude Chabrol y Mario Monicelli figuraron en la lista de los ilustres cineastas desaparecidos aquel año. Negligencias, a veces ignorancia… como cuando en los Goya de 2005 olvidaron al querido crítico Ángel Fernández Santos, entre otros. En la reciente ceremonia de los Goya de este año hubo un error bien sonado cuando confundieron en la foto a la desaparecida periodista Beatrice Sartori con la muy viva y activa Nuria Vidal. El susto fue mayúsculo para cuantos las conocían.

Pero anécdotas aparte, es saludable que también los informadores cinematográficos sean considerados gente del cine aunque con ellos aumente la cadena de nombres normalmente desconocidos por el público: Beatriz Sartori, Vicente Antonio Pineda, Montse Gómez, José Felix Pons, Concha García Campoy, también el impulsor del museo de Girona, Tomás Mallol, y el editor y librero Jesús Robles. Gentes que han estado dentro del cine o a sus alrededores y que han contribuido a darle algo más de vida. Un grupo diverso pero numeroso que, extrapolando las palabras de David Trueba en su intervención al recibir el Goya a la mejor película, “Detrás de todo esto hay un montón de gente, de empresas, de familias, gente trabajadora, de una profesión que vota a todos los partidos que hay en España y que disfruta mucho haciendo este trabajo”.

De gente que ama esta profesión como la amaron cuantos aparecieron en el tristísimo In Memoriam.

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