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El amor en tiempos de duelo

El escritor y periodista Javier Expósito se desnuda en un breviario de 121 páginas sobre lo más íntimo de las emociones humanas

Javier Expósito, escritor y responsable de comunicación de la Fundación Santander.
Javier Expósito, escritor y responsable de comunicación de la Fundación Santander.

Cuando Javier Expósito (Madrid, 1971) empezó a escribir las primeras líneas de Más alto que el aire (Los libros del Olivo) no llegó tan siquiera a contemplar la posibilidad de que alguien pudiera estar interesado en sus elucubraciones. Las 121 páginas que componen el libro son un conjunto de textos, divididos en tres secciones: Luz, Vida y Amor, que reflexionan sobre las cuestiones más íntimas del ser humano: el dolor, el amor, la esperanza…

Una ruptura sentimental llevó a este periodista, responsable de comunicación de la Fundación Banco Santander, a desproveerse de cuantos enseres materiales tenía y fijar la mirada en el espejo de su propia existencia. Expósito quiere demostrar que hay otras formas de vivir el desamor: “Lo escribí desde el dolor, pero también desde la alegría, porque el dolor te ofrece la posibilidad de vivir más vidas. Si te entregas a la depresión acabas fuera del mundo, pero si aprovechas la oportunidad es perfecta para profundizar sobre ti mismo y conocerte”.

Este es un libro de autoayuda, pero no en el sentido como lo suele entender la gente, es decir, un terapeuta o visionario que escribe un decálogo de la felicidad que termina convirtiéndose en best seller. El de Expósito es un breviario cuyo único objetivo fue ayudarse a sí mismo. Lo que ocurre con el conjunto de sus reflexiones, que abordan las emociones humanas, es que al final todos pueden identificarse con ellas.

Para Expósito, el amor es el eje central no solo de su obra, sino de su vida. “Quien no ama es como si no hubiese nacido” recita en varios momentos de la entrevista. Es una frase de Guido Cerenetti, humanista italiano, poeta, ensayista y periodista colaborador de La Stampa. No eligió esta sentencia por casualidad. La convicción del escritor de que una existencia sin amor está abocada al oscurantismo es tan elevada que hasta sintetiza su modo de enfrentarse a la realidad.

“Vamos tan rápido que no somos capaces de vivir los pequeños detalles”, se queja el escritor. Apostado en su silla, en la biblioteca de la Fundación Banco Santander, con ademán reflexivo hace de este aforismo una alegoría del amor. ¿No hay veces que en el trabajo te olvidas de comer porque tienes la mente totalmente entregada a lo que estás haciendo?, pregunta. "No solo es la comida, también son las horas extras, la música que nos ofrecen los músicos en el metro y que no escuchamos, los pequeños gestos de nuestras parejas que ninguneamos porque no tenemos tiempo de asimilarnos…"

“Rendíos a vuestro silencio”, “Lo importante no es dejar huella” o “Al que fue que será” son los títulos de las reflexiones que brinda expósito en su libro, algunas, como la última, de no más de nueve líneas: “¿Qué fue de aquel muchacho que fui, de los días aquellos en que era posible o cierto todo y toda cosa se encontraba al alcance de mi mano?, se cuestiona el autor.

La pregunta pretende ser una mirada al tiempo que fuimos niños. Ese chaval que la mayoría de  adultos tiene abandonado y que Expósito se propuso rescatar de sus mazmorras emocionales como una necesidad vital. Un chico inquieto de 13 años que escribía poesía y relatos para tener una visión diametralmente opuesta a la que el mundo le obligaba. Su aventura termina con un llamamiento a la esperanza.