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Eduard Fernández: un canalla manipulador en ‘Todas las mujeres’

El actor, que protagoniza la última película de Mariano Barroso, encarna tanto a eternos perdedores como a pícaros y tipos astutos

A Eduard Fernández le hemos visto encarnar en el cine al eterno perdedor, al hombre agobiado por el sistema que lucha por poder sacar la cabeza de un lodazal y mantener la dignidad. También ha interpretado a verdaderos pícaros, a tipos astutos que saben bandearse según sopla el viento y beneficiarse siempre de cada situación. Puede ser duro o tierno, hacer que el público sienta rechazo hacia él o provocar que una lágrima corra por sus mejillas.

En Todas las mujeres, la película de Mariano Barroso que se estrena hoy y que ha nacido de la serie de televisión del mismo título que se emitió en 2010 en el canal TNT, el actor catalán interpreta a un hombre que es un poco de todo lo dicho anteriormente. En el filme Eduard Fernández es Nacho, un veterinario especialista en inseminación artificial de ganado vacuno que se mete en un lío por culpa de una joven becaria, papel que interpreta Michelle Jenner. Es, en palabras del propio actor, “un canalla manipulador y encantador que huye hacia adelante pidiendo ayuda y utilizando a las mujeres que han pasado por su vida”.

Eduard Fernández nació en Barcelona en 1964 y, como él mismo reconoce, nunca soñó con ser actor. “Sin embargo a los catorce años hicimos una obra de teatro en clase y todos los compañeros tenían claro que el protagonista tenía que ser yo, así que algo debía tener de actor ¿no?”. Fue también en el colegio cuando una compañera le dijo que había un curso de mimo, clases a las que se apuntó sin dudar.

Durante años trabajó en los escenarios con Albert Boadella en el grupo Els Joglars y también con La Fura dels Baus. “Yo quería hacer cine pero no había manera. Pensé que siempre me iba a dedicar al teatro cuando me llegó la oportunidad de rodar Zapping. De ahí saltó al reparto de Los lobos de Washington de Mariano Barroso, su primer gran éxito y su primera nominación al Goya.

Luego llegarían los premios: Goya al mejor actor en 2001 por Fausto 5.0 y al mejor actor de reparto en 2003 por En la ciudad, y aquellas otras veces que se quedó a las puertas de ganar el cabezón del pintor gracias a títulos como Son de mar, Cosas que hacen que la vida valga la pena, El método o Biutiful. Pero para él los galardones no son lo más importante de su trabajo. “Lo que más me gusta del cine es la cantidad de oficios que hay”, explica. “Me parece maravilloso ver cómo se juntan todos y cómo se demuestra que entre todos se puede convivir y que entre todos se puede mejorar el asunto”, dice.

Tras Todas las mujeres, un estreno cinematográfico que le ha llegado como un regalo después de rodar la serie de televisión hace tres años, el actor se prepara para lo que viene. Tiene pendientes hasta cinco películas que iremos viendo en los próximos meses, entre ellas, El niño, el nuevo filme de Daniel Monzón; Marsella, de Belén Macías, o Murieron por encima de sus posibilidades, de Isaki Lacuesta. “Me gusta el oficio. Me gusta trabajar. Tengo proyectos y toco madera para que no falten”, termina explicando el actor. “Afortunadamente”, podrían añadir sin dudar miles de espectadores para quien Eduard Fernández es toda una garantía de calidad.

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