ENTREVISTA | MIGUEL RÍOS

“El músico, al final, se ha ido a la mierda”

Rockero lorquiano, harto de que tener que a buscar el éxito en las redes sociales, se retira a escribir su autobiografía

Miguel Ríos en la presentación de su libro en Madrid.
Miguel Ríos en la presentación de su libro en Madrid.Bernardo Pérez

Pregunta. Así que Beethoven le dio para comprarle un chalet a su madre en la playa, eso sí que es el himno de la alegría.

Respuesta. Entonces nosotros éramos voces que tenían las discográficas por ahí. Aunque luchábamos por meter nuestras canciones. Que nos dijeran: haz esto, significaba que seguíamos en la compañía. Tenían un miedo atroz al qué dirán por parte de los melómanos, aunque yo era un inconsciente, cuando te dabas cuenta de la cerrazón, no me extrañó.

P. No hay música clásica ni moderna. Sino buena o mala. Bach hacía chaconas y que me perdonen las élites pedorras.

R. ¡Claro! Lo que pasa que si la crítica te metía un palo, eso significaba menos bolos.

P. Una canción de otro antes servía para comprarse una casa, ahora, ¿a cómo está el kilo?

R. Es acojonante. Con colgarla en las redes y que se malvenda… Hoy la haces, la pagas y lo que te llega es una mierda.

P. ¡Cómo está la industria!

R. Yo que me eduqué en el comercio de telas y popelines, con muchas reverencias ante las señoras, estos tíos han tratado al público con mucho desprecio. El CD fue nuestra ruina porque en vez de dar más en el producto, dan menos. Con las reediciones se forraron. Facilitaron el top manta al depreciaron su producto. Pero…

Ficha

  • Miguel Ríos (Granada, 1944), rockero lorquiano, harto de dar tumbos y de que tener que volver a buscar el éxito entre las redes sociales, Miguel Ríos se ha retirado a escribir su autobiografía. Tonos de otras épocas, ritos del rock, drogas, carretera, industria en esplendor y en derrumbe, colegas, transiciones y desajustes se mezclan en unas memorias tiernas, entusiastas y divertidas.

P. Pero qué.

R. Nada, que el músico, al final, se ha ido a la mierda.

P. ¿Mejor retirarse?

R. Bueno, eso también te lo pide el cuerpo. Lo de dejarlo, aunque colaboro bastante con cosas benéficas, es una cuestión de…

P. ¿Desencanto?

R. Más que eso, de ofensa. Estoy ofendido por el sesgo que ha tomado esto.

P. O sea, nada que ver con el cuerpo. Además usted siempre ha sido un músico de droga blanda.

R. Esa liturgia de porros que también te la han quitado, los atractivos colaterales, influyen.

P. ¿Esa liturgia? ¿Existe?

R. Sííí. Por lo menos, el deseo de que la hubiera. Pero la biografía y la biología te la van impidiendo. Y después, eso de tener que volver a perseguir el éxito… Al principio lo hice, después, el éxito me persiguió a mí y ahora, repetir esa lucha, pierde encanto.

P. El secreto es permanecer, que decía William Borroughs.

R. Claro, muy jodido. Una buena retirada a tiempo es una victoria. Dar saltos y caer en tu propia caricatura es algo que me da pavor. Y si haces música en serio, los resultados son bastante pírricos. Puedes aguantar todo revés, pero debes sopesar mucho qué reveses estás dispuesto a aguantar.

P. La inteligencia por encima del ego.

R. Hacer el ridículo es algo horroroso, tío, te quedas con ese careto toda la vida. Yo domé el ego hace mucho.

P. Quieto parao.

R. Ahora en serio, relajarme.

P. ¿Con las goteras del congreso podríamos hacer una nueva versión de El río?

R. Eso es El acorazado Potemkin, pero hundiéndose. Me da rabia que lo tomemos a coña. Esa arbitrariedad, ese desprecio a la gente… Entregar un voto es un cheque al portador y se aprovechan, pero les importa un pepino porque no tenemos derecho a la revocación. Nuestra democracia debe encontrar cauces para enmendar, remover cuando se traicionan programas.

P. ¿Somos un país de cambio o de recambio?

R. La transición ha sido como cuando hacíamos un disco y nos decían: la cara B te la dejo para ti. Pensaban que el tiempo iba a favorecer a quienes tenían razón. Se han jodido los demócratas y los tipos que se subieron al carro desde un régimen atroz manejan los hilos. Ahí están los apellidos.

P. De su época quedan Serrat y Raphael. ¿Qué les aconseja? ¿Que sigan o que se retiren?

R. Serrat es más joven, un chaval. Pero Raphael… firmó su primer contrato el mismo día que yo y ya venía con fotógrafo. Es otro mundo, esos egos los tiene muy revueltos. No se le puede decir nada a ese muchacho, que siga, que siga. Es un enfermo de esto.

P. Qué buena esta 'relaxing cup of' café con leche…

R. Menudo sainete, ¿no?

Sobre la firma

Jesús Ruiz Mantilla

Entró en EL PAÍS en 1992. Ha pasado por la Edición Internacional, El Espectador, Cultura y El País Semanal. Publica periódicamente entrevistas, reportajes, perfiles y análisis en las dos últimas secciones y en otras como Babelia, Televisión, Gente y Madrid. En su carrera literaria ha publicado ocho novelas, aparte de ensayos, teatro y poesía.

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