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OBITUARIO

Donna Hightower, diva del jazz más allá de ‘las mariposas’

La cantante estadounidense se afincó dos décadas en España y triunfó junto a Danny Daniel con el famoso vals

Donna Hightower.
Donna Hightower.

Era una cantante de jazz estupenda, con un notable parecido a Dinah Washington que ella misma se encargaba de resaltar. Que a Donna Hightower se le recuerde por su interpretación de El vals de las mariposas resulta fastidioso, aunque explicable; lo inexplicable es, si acaso, el éxito que alcanzó en su momento la empalagosa cantinela, que la norteamericana interpretó a dúo con su autor, Danny Daniel. Aquellas “mariposas que decían cosas hermosas” hicieron de ella una estrella del espectáculo en nuestro país para regocijo de los aficionados al jazz que, así, tenían la oportunidad de reivindicar a la “verdadera Donna Hightower”. “Le debo mucho a esa canción”, confesaba la susodicha, “pero yo soy antes que nada una cantante de jazz”. Hightower nos dejó el día 19 en la localidad norteamericana de Austin, Texas, donde residía, a los 86 años.

Donna Hightower Vanoutrive nació en la localidad de Caruthersville, en el Estado de Misuri, un 28 de diciembre de 1926. Según contaba, pasó su infancia escuchando los grandes éxitos del country & western por la radio. A los 10 años, ya estaba cantando en la Iglesia. El góspel fue su verdadero primer amor, al que regresó en sus últimos años.

Poco es lo que sabemos de cierto sobre sus primeros años. Donna habría recorrido el circuito de salas segregadas del sur del país en la compañía de Louis Jordan y B. B. King, trabajo que abandonó para emplearse como cocinera en un restaurante de Chicago. Bob Tillman, reportero del Chicago Defender, la escuchó cantando mientras cocinaba, y le consiguió un contrato en el lounge del hotel Strand. Algo después se le sugirió un cambio de nombre dado que el suyo resultaba demasiado largo y poco comercial. Donna se negó utilizando un argumento irrebatible: “Mi nombre”, dijo, “tiene el mismo número de letras que el de Ella Fitzgerald”.

“Mi nombre”, alegó, “tiene

el mismo número de letras

que el de Ella Fitzgerald”

En 1958 viajó a Nueva York. Esta vez será Dave Cavanaugh, productor del sello Capitol, quien la oiga mientras cocina. Donna graba a toda prisa una maqueta que presenta en las oficinas de la discográfica sin obtener respuesta. Hasta que, una mañana, recibe la ansiada llamada. Ha sido seleccionada para sustituir a Dinah Washington en una sesión de grabación (editada como Take one) junto a lo mejorcito del jazz: Ben Webster, Joe Wilder, Hank Jones...

Apenas un año después de su llegada a la Gran Manzana, fue contratada para actuar en Europa. En noviembre de 1960 acompañó a Quincy Jones en el Olympia de París; algo de lo que se sentía especialmente orgullosa. Años más tarde llegó a nuestro país para cantar en la base aérea de Torrejón de Ardoz. Donna aprovechó un hueco para dejarse caer por el Whisky & Jazz Club de la calle del Marqués de Villamagna. Consecuencia de aquello, fue contratada por un mes hasta que, en 1969, decidió establecerse en nuestro país. “Una cantante imprevisible y, a veces hasta genial”, en opinión del crítico José Ramón Rubio, durante sus correrías jazzísticas se hizo acompañar por Pedro Iturralde, Tete Montoliu o el recién fallecido Horacio Icasto, que fue su director musical. En 1970, Hightower participó en el III Festival de la Canción de la Costa del Sol de la mano de Danny Daniel, con quien mantenía una relación sentimental. Y llegaron las mariposas, y la cáustica This world today is a mess —aquí traducida como Este mundo es un conflicto—, de la que se vendieron ocho millones de copias, y el olvido… a principios de los noventa, regresó a Estados Unidos. El público español pudo volver a escucharla en persona en diversas ocasiones, la última, en el verano de 2007.