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Viaje al olvido

La utopía rural del conde

La Colonia Santa Eulalia llegó a albergar a 200 trabajadores

Su impulsor quiso que fuera casi autosuficiente

El interior del palacio de Sax. Ampliar foto
El interior del palacio de Sax.

Los pocos vecinos que acuden de vacaciones a Santa Eulalia (Sax-Villena, Alicante) aseguran que la vizcondesa María Avial y Peña, última moradora del palacio de la colonia, murió en Madrid, pidiendo en el metro. Para Vicente Vázquez, cronista de Sax, responsable de la biblioteca del municipio y profesor asociado de Historia de la Universidad de Alicante, es una de las muchas leyendas populares que emanan de este lugar que nació a finales del siglo XIX como arcadia campesina y obrera y languidece abandonado. “Lo que sí sabemos es que la vizcondesa perdió todo cuanto tenía y que murió llena de deudas tras hipotecar sus propiedades”, explica.

Teatro, palacio, fábrica de harinas, de licores, almazaras, ermita, un pequeño casino, una estación de ferrocarril, unas calles perfectamente diseñadas con varias plazas…A finales del siglo XIX proliferaron las colonias de este tipo, inspiradas en el socialismo utópico, aldeas casi autosuficientes creadas con la idea de combinar el aprovechamiento de las materias primas de una tierra fértil y la producción industrial en un mismo lugar. La Colonia Santa Eulalia era además un enclave estratégico, ya que estaba situada en una zona de paso obligado del tráfico de mercancías entre Madrid y Levante.

El conde de Alcudia, Antonio de Padua Saavedra, la ideó en 1890 con el fin de crear un pequeño entramado agrícola e industrial basado sobre todo en la elaboración de vino, aceite y harina. La idea era albergar todos los pasos de la producción, que en un principio se exportaba en gran parte a Francia, cuyas vides habían sido víctimas de la filoxera (una bacteria que ataca la raíz de estas plantas). Pero cuando las viñas francesas se recuperaron, la colonia trabajaba sobre todo para Alicante y Madrid.

Ficha

Fundada en 1887. Se constituyó como colonia para trabajadores inspirada en el socialismo utópico.

Habitantes: 200.

Extensión: 138 hectáreas

Estilo: modernista

Fin: El declive se inició en los años sesenta.

La pequeña ermita es el edificio más antiguo. Fue construida a mediados del siglo XII, pero se ha hundido y reconstruido en varias ocasiones, hasta que en 1891 se realizó la última reforma que le dio el aspecto que tiene hoy. Actualmente es el edificio que se encuentra en mejor estado. Tomás, vecino de Sax, es quien tiene las llaves y la abre a quien lo solicita. “Antes tenía las llaves de varios edificios, del palacio, de la fábrica de harinas… Pero ya no quiero encargarme de esto. Hay edificios a los que más vale no acercarse porque se pueden venir abajo en cualquier momento”. La ermita se utiliza muy de vez en cuando para oficiar bodas de algunos vecinos de Sax o Villena que tienen algún vínculo con la colonia, que pasaron allí los veranos de su infancia.

La iglesia está en el centro neurálgico de la colonia, la plaza principal, diseñada de forma que sitúa el poder religioso frente al poder político, el palacio y las oficinas de administración. A uno de sus lados se encuentran varias viviendas, con distintas alturas. Las más grandes eran las de los capataces, y al otro lado, una pequeña tienda y el “casinete”, donde los trabajadores mataban el tiempo con juegos de azar. Junto al palacio también se encuentra la fábrica de licores, donde se hacía el coñac Santa Eulalia. En otra pequeña plaza se encuentra la almazara y la fábrica de harinas.

A la entrada de la pequeña pedanía se sitúa el teatro Cervantes, al que, en los tiempos de bonanza de la colonia, acudían todas las grandes compañías teatrales, sobre todo de zarzuela, pagadas por las arcas del Gobierno de la colonia. Javier, de 64 años, propietario de la vivienda que en su día fue la escuela de la colonia, recuerda que se utilizó como cine cuando era más joven. “Compramos un proyector de super-8, alquilábamos películas y las veíamos sobre sábanas que cosíamos formando una gran pantalla. Nos traíamos las sillas de casa y pasábamos aquí las noches de verano”. Actualmente el escenario se ha derrumbado y el resto del teatro se encuentra en ruinas.

La mayoría de edificios de la Colonia Santa Eulalia son de estilo modernista, con una belleza arquitectónica poco habitual en este tipo de conjuntos rurales. El máximo exponente de este estilo es el palacio. Comenzó a construirse en 1898. Tiene dos alturas y alberga gran cantidad de detalles en escayola con figuras de ninfas y ángeles, con decoración en dinteles, columnas y escaleras de mármol. Cada estancia está adornada con cenefas de cerámica de distintos colores. En su día albergaba una biblioteca, un gran salón, despacho y 12 habitaciones. Sobre la entrada principal, varias figuras humanas hacen referencia a la agricultura y al progreso de la industria.

La azarosa vida de la vizcondesa, llena de desavenencias conyugales que le llevaron a la separación y marcada por la muerte de sus cuatro hijos, y el desarrollo industrial de comarcas cercanas como Alcoy y Elda, que provocó en los años sesenta la emigración de los vecinos, dictaron el final de la vida de la colonia. Los edificios más emblemáticos se encuentran en ruinas; la licorería ha perdido la cubierta; la fábrica de harinas está totalmente desmantelada; la estación de tren, derribada, y apenas quedan cinco vecinos viviendo en invierno.

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