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“He hecho un disco de jotas a lo Frank Sinatra y con mucho humor”

Carmen París fusiona en 'Ejazz con jota', su primer álbum con un sello independiente

y grabado en Boston, la popular música aragonesa con el genuino sabor americano

La artista Carmen París.
La artista Carmen París.

Carmen París ha cerrado el círculo que abrió de adolescente, cuando servía refrescos en el bar de su familia a los hijos de los militares estadounidenses de la base de Zaragoza, con los que chapurreaba en inglés. Ahora ese recorrido se ha completado con la publicación de su cuarto disco, Ejazz con jota, su primer trabajo grabado fuera de España, en Boston, en el que canta en español e inglés acompañada por una big band. “Es un álbum de jotas a lo Frank Sinatra o a lo Duke Ellington y con mucho humor”, dice.

Su nuevo trabajo contiene 11 canciones y un tema instrumental en el que la cantante zaragozana (Utebo, 1966) fusiona la popular música aragonesa con el genuino sabor americano. Estaba escrito en el destino de aquella niña que aprendió a cantar jotas de su padre, un admirador de Glen Miller y Benny Goodman.

Ejazz con jota es también su primer disco con una compañía independiente (Producciones Parisinas / 12Ideas) tras romper con Warner. Las difencias con su anterior discográfica retrasaron casi cinco años la salida de su nuevo trabajo. “Tampoco me internacionalizaron y no pude hacer el camino a América, que me apetecía mucho, así que ahora se trata de abrir mercado” en un negocio en el que “la estocada del 21% del IVA obliga a llenar las salas de conciertos para ser rentables. Si no, no cubres ni gastos”.

Mi anterior discográfica no me internacionalizó, así que no pude hacer el camino a América, que era lo que me apetecía

Otro obstáculo de los músicos para ganarse la vida es la piratería. “Ha habido un cambio de modelo porque ha cambiado el soporte, pero las grandes corporaciones de comunicación han dejado que todo se deteriore sin hacer nada. El usuario no es el pirata, lo es el que hace negocio con las descargas. Estos nuevos dueños de la música han superado en tacañería a las corporaciones, así que solo queda reinventarnos”.

A ello se puso Carmen París hace un par de años, cuando empezó a gestar este álbum. La aragonesa sintonizó con el quinteto de la saxofonista chilena afincada en Nueva York Melisa Aldana. De tocar juntos en una gira se pensó en un disco y la idea cristalizó con los 16 músicos de la Concert Jazz Orchestra de Greg Hopkins. ¿El resultado? “Jotas en un paisaje de jazz. Es mi trabajo más jotero aunque he querido que sea un sonido en medio del océano, ni muy jota ni muy jazz”, afirma esta expulsada del conservatorio por “heterodoxa”. Para las letras del álbum, París ha combinado coplas populares, con textos propios y del romancero. “Las cosas que suceden hoy puedes encontrar cómo decirlas en la tradición”.

La fusión buscada para Ejazz con jota era difícil si uno visualizaba “al cantador de toda la vida, vestido con traje regional, al lado de una orquesta de jazz”. “La jota es una melodía elemental que se puede rearmonizar, ¿por qué no iba a funcionar con arreglos de jazz?”. ¿Qué cara pusieron los músicos de la big band, tipos que han tocado con Sinatra y Aretha Franklin? “Se quedaron fascinados porque asociaban lo español solo al flamenco. Les dije que el baile de la jota es aire, saltos” —la París, como ella se llama, eleva los brazos para ilustrarlo—, “mientras el flamenco es tierra, más pegado al suelo. Les expliqué también que músicos como Glinka, Liszt y Ravel habían compuesto jotas sinfónicas”. Y para que se hicieran con el tema que abre el disco, Obertura gigante, inspirada en la zarzuela Gigantes y cabezudos, del maestro Tomás Bretón, les contó que el género chico “fue el paso previo al musical de Broadway”.

Seguro que a algún purista le tocará las narices que cante jotas en inglés. Pero lo que hago es aportar a la tradición, no pretendo usurpar su papel, ambas tendencias pueden convivir

Mientras, a este lado del Atlántico hay quien aún tuerce el gesto ante lo que hace Carmen París. “Seguro que a algún purista le tocará las narices que cante jotas en inglés. Pero lo que hago es aportar a la tradición, no pretendo usurpar su papel, ambas tendencias pueden convivir”.

En paralelo, la París ha desempeñado junto a otros músicos un papel clave en reivindicar el folclore español, músicas de Aragón, Andalucía, Galicia… que “durante años parecían casposas, de pueblo, pero eran prejuicios derivados del franquismo”. “Franco utilizó esa riqueza para propaganda y derivó en desvalorizar las señas de identidad cultural”.

La presentación del nuevo disco llegó el pasado 5 de junio en el teatro Principal de Zaragoza. Con una big band más reducida, la del pianista cubano Pepe Rivero. En otoño toca la gira. Hasta entonces, París busca la tranquilidad que no ha gozado en su carrera por embarcarse en distintas causas: la palestina, la violencia machista... “Pero ya, no. He estado protestando muchos años, en manifestaciones minoritarias, predicando en el desierto…, sin embargo, desde que surgió el movimiento del 15-M me he desconectado. No me gusta lo que he visto”.

La jotera lamenta que se quemara en aquellos fuegos. “Todo lo que hice fue en detrimento de mis intereses y después he sufrido consecuencias muy sutiles. Te pueden censurar haciéndote parecer intrascendente en tu profesión por contestataria”. Así llegó el desengaño: “No caso con ninguna ideología de hoy. No soy de derechas, pero de izquierdas tampoco. Solo creo en el sentido común. Capitalismo y comunismo son sistemas de control en los que una élite dispone cómo vamos a vivir los demás, pero con unas reglas que no son para ellos”.

Carmen París asevera que esta época de tanta corrupción y un Estado de bienestar desmochado se veía venir. “La construcción europea no se ha hecho para los ciudadanos. Lo que está sucediendo algunos ya lo avisamos y ahora muchos se quejan, ¡a buenas horas!”.

* Ejazz con jota. Producciones parisinas / 12Ideas, 14,95 euros.