FESTIVAL DE MÁLAGA

‘La mula’ llega a Málaga: una película sin director

Michael Radford se hizo cargo del filme al principio Acabó abandonando por desacuerdo con los productores

Secun de la Rosa (izquierda) y Mario Casas, en un fotograma de 'La mula'.
Secun de la Rosa (izquierda) y Mario Casas, en un fotograma de 'La mula'.

Director: anónimo. Guion: Juan Eslava Galán y anónimo. Por primera vez en la historia del Festival de Cine de Málaga —esta es la 16ª edición— se ha presentado una película con sus creadores principales escondidos detrás de la palabra “anónimo”. Tras la renuncia de su realizador original, Michael Radford, a firmar esta historia tras un largo y durísimo enfrentamiento con la productora del filme Alejandra Frade, La mula ha sido defendida esta mañana por el autor de la novela, Juan Eslava Galán, arropado por dos de los actores protagonistas, Mario Casas y Secun de la Rosa, y la propia productora, que se convirtió, a su pesar, en una de las estrellas del encuentro.

Rara es la conferencia de prensa en la que el responsable de la producción recibe la mayoría de las preguntas. Pero este no es un proyecto al uso, es quizás uno de los más enrevesados y polémicos de la historia del cine en España. Las acusaciones, querellas y demandas han perseguido esta película, que también estuvo dos años parada en el Ministerio de Cultura por una demanda de “lesividad” en la época de Ignasi Guardans al frente del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales. Tal y como recordó ayer Alejandra Frade, el filme, después de un tortuoso periplo judicial, cuenta con todos los permisos oficiales para su estreno y con el sello de Cultura. A su director inicial, el británico Michael Radford, que abandonó el rodaje cuando quedaban cuatro días para finalizar, ya no le queda ningún recurso, según apuntó la productora. El realizador alegó que la empresa de Frade no había pagado los seguros obligatorios en esta coproducción con Irlanda.

Mientras los dos actores intentaban defender a sus personajes y su interpretación, magnífica todo hay que decirlo, los caminos iban por otro lado. Muchas preguntas quedaron sin respuesta. ¿Quién se esconde detrás de ese anónimo? ¿Quién se encargó de rodar esos cuatro días que faltaban para dar por finiquitada la película y que coinciden con el final de la historia? “Lo importante es que después de un periplo judicial largo hemos ganado la sentencia. Este es el final”, aseguró Alejandra Frade, que dijo ignorar los motivos por los que el entonces director del ICAA decidió “poner trabas a la película”. “Desconozco los motivos reales, pero el caso es que el juez los ha rechazado. Solo ellos pueden explicarlo, yo he sufrido las consecuencias de esa decisión”. El caso es que en esos últimos cuatro días de trabajo estuvo al frente del equipo un personaje, al parecer vinculado a Alejandra Frade, Sebastián Grosset, que incluso se ocultó bajo un pasamontañas para no ser reconocido por la situación tensa que se vivía.

Un largo periplo

La película estuvo dos años parada en el Ministerio de Cultura en la época de Ignasi Guardans como director del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA).

Michael Radford se enfrentó a la productora Alejandra Frade alegando que no había pagado los seguros obligatorios. Un juez le ha dado a ella la razón.

A cuatro días del final del rodaje, Radford abandonó y un tipo con pasamontañas (debido a la tensión que se respiraba) terminó de dirigir al equipo.

El filme, escrito por Juan Eslava Galán, cuenta los últimos días de la Guerra Civil a través de la mirada de un mulero. Se ha estrenado con una buena acogida.

Secun de la Rosa y Mario Casas se mostraron muy respetuosos tanto con el director, Michael Radford, como con la productora, y explicaron su presencia defendiendo la película. “Luchamos para que Radford volviera pero no lo conseguimos. Aunque no firme esta película, lo que está claro es que es suya. Cuando se fue nos quedamos muy solos, pero nuestros personajes los teníamos tan interiorizados que salió todo bien”, dijo Secun de la Rosa, mientras Mario Casas, después de una firme defensa de la lucha titánica de la productora por sacar adelante la película, añadió que fueron los propios actores los que se tuvieron que hacer cargo de finalizar con dignidad la película. “Nos quedamos solos y desamparados, pero nos habíamos dejado la vida y lo importante era acabar porque amamos nuestro trabajo”.

El filme, acogido con aplausos, es una historia basada en el padre del autor de la novela, que recorre los últimos meses de la Guerra Civil española en un pueblo de Andalucía a través de la mirada de un mulero (Mario Casas). “Es una historia sencilla y sensible en la que el verdadero protagonista es el descubrimiento de la dignidad. Es esa la conclusión que podemos sacar de todo ello”, ha asegurado el autor, que se ha declarado sorprendido por algunas afirmaciones que la tildaban de “historia con tinte fascista”. “El filme es un canto a la libertad, lo único que refleja es la historia de mi padre, un campesino, y de tantos otros en un momento trágico como fue la guerra”.

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