Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

París cierra sus puertas

Marc Jacobs y Miuccia Prada clausuran los desfiles para el otoño con propuestas que resumen la temporada

Kate Moss, en el desfile de Louis Vuitton.
Kate Moss, en el desfile de Louis Vuitton. Getty Images

La semana de la moda de París cerró ayer el calendario internacional de presentaciones de la temporada otoño/invierno 2013. Lo hicieron dos diseñadores que hace tiempo decidieron erigirse en el postre de un largo menú que empezó a servirse a primeros de febrero en Nueva York. Se trata de Marc Jacobs y Miuccia Prada. Ambos han mostrado sus propuestas más personales en las pasarelas precedentes (Nueva York y Milán) y se reservan un último cartucho con Louis Vuitton y Miu Miu.

La marca propia de Jacobs, de 49 años, se presentó el 14 de febrero e inició lo que se convertiría en una pauta de la temporada: los desfiles circulares. Ayer, el diseñador cerró el círculo del círculo en Vuitton con un escenario que reproducía la planta de un hotel. A las diez en punto —este es el único desfile que empieza a su hora— las 50 puertas de las habitaciones empezaron a abrirse por turnos para desvelar una colección nostálgica, decadente y sensual.

Tras el exceso de cuadros de esta primavera —inspirados en la lona Damier de la firma—, Jacobs ha querido apartarse de logos. A cambio, los bolsos se realizan en lujosos materiales: marabú, plumas de ganso, maderas exóticas y piedras.

Pero la mejor prueba de la talla de la colección está en el hecho de que, esta vez, los bolsos —auténtico motor de la compañía— no son los únicos protagonistas. Con prendas llenas de matices y referencias, Jacobs trata de sacar a la calle la intimidad y erotismo de la alcoba. Los abrigos de ópera o de piel caen sobre piezas de lencería y los trajes de noche, delicados como una caricia, se cubren de plumas con la indolencia propia de la ropa de cama.

Los préstamos del armario de los hombres, uno de los principales argumentos del otoño, también aparecen en Vuitton. Con pelucas morenas y labios cereza, modelos como Kate Moss dotan de aliento de mujer fatal a lana cubierta de plumas y efectos degradados. Se unen así dos premisas, ya que el misterioso erotismo de las protagonistas de películas de suspense se desmarca como otra de las tendencias para la próxima temporada. Las de Hitchcock han estado entre las más citadas estas semanas y volvían a la mente ante la colección de Christophe Lemaire para Hermès.

En la biblioteca del Lycée Henri IV, el diseñador francés exhibió su quinta colección para la firma. “Una sugerencia de uniformes” recorre sobrias siluetas de hombros marcados y cinturas altas. Lemaire, como antes hizo Martin Margiela en la misma plaza, defiende una estética serena y adulta muy acorde con los tiempos de realismo que vive la moda.

Ninguna prenda cristaliza de forma tan evidente este soplo de pragmatismo como el abrigo. Miuccia Prada, siempre hábil, ha captado la idea y ha trasformado esta pieza en el eje de la colección de Miu Miu. Vestidos y faldas se funden con parkas y cazadoras y los límites entre la ropa para exterior e interior desaparecen.

Ante una audiencia de mujeres poco habituales en los desfiles —como Renée Zellweger, January Jones, Rebecca Hall o Zoe Saldana— y en la que no faltó su colega Marc Jacobs, Prada ofreció una pertinente síntesis de una temporada que apuesta por una mujer madura, realista y práctica.