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El país (femenino) de las Maravillas (surrealistas)

El Museo de Arte Moderno de México alberga 'In Wonderland', 200 obras de mujeres artistas mexicanas y estadounidenses

Frida Kahlo. 'Autorretrato con collar de espinas y colibrí', (1949).
Frida Kahlo. 'Autorretrato con collar de espinas y colibrí', (1949).

El Surrealismo pudo ser un día la lengua oficial del prototipo de mujer feminista de otro tiempo. Esta afirmación se traduce en la exposición In Wonderland, mujeres surrealistas, que alberga el Museo de Arte Moderno de México organizada conjuntamente por el Los Angeles County Museum. La muestra reúne más de 200 obras de un grupo de mujeres artistas mexicanas y estadounidenses en su mayoría a partir de 1931. In wonderland plantea más preguntas de las que responde, pero estos interrogantes pueden llegar a ser cruciales para llegar al fondo intelectual de estas artistas incomprendidas, solas, luchadoras y en muchos casos eclipsadas por sus parejas.

Desde las pinturas de artistas como Leonora Carrington, Frida Kahlo, Jacqueline Lamba, Helen Lundeberg, Rosa Rolanda, Key Sage, Dorothea Tanning y Remedios Varo, pasando por fotografías de Lola Álvarez Bravo, Kati Horna, Lee Millier y Francesca Woodman, esculturas de Louise Bourgois y Adaine Kent, hasta los happenings de Alicia en el país de las maravillas organizados por Yayoi Kusama en el Central Park de Nueva York. Las obras extraordinarias reunidas en esta exposición exploran las personalidades, traumas y miedos de las 48 mujeres artistas que llevaron el movimiento de André Bretón por bandera hasta la década de los setenta.

'Retrato familiar' (1945). Algunas artistas utilizaban las proporciones para denunciar las desigualdades entre el hombre y la mujer.
'Retrato familiar' (1945). Algunas artistas utilizaban las proporciones para denunciar las desigualdades entre el hombre y la mujer.

La obsesión por la maternidad es uno de los temas más concurrentes e impactantes de In Wonderland, presente, cómo no, en las pinturas de Frida Kahlo (Coyoacán, México, 1907 – 1954), quien tuvo varios abortos que representó de forma dramática, por ejemplo en Henry Ford Hospital (1932), donde la artista se retrata a sí misma desnuda yaciendo sobre la cama de un hospital desangrándose y agarrada a unas cuerdas que están atadas a seis objetos que representan la maternidad y la feminidad (un bebé, una cadera, un caracol o un torso femenino). Lee Miller (Nueva York, 1927 – Inglaterra, 1977) hace una reivindicación de la feminidad a través de una fotografía en blanco y negro de una glándula mamaria servida en un plato sobre mesa y mantel. “Los pechos han servido siempre como fetiche supremo del hombre, y Miller los presenta como si fueran objetos encontrados surrealistas”, escribe Ilene Susan Fort, comisaria de Los Angeles County Museum, en el catálogo de la exposición. “El humor negro de Miller subraya la angustiosa experiencia que la mastectomía representa para una mujer”. Una escultura con forma de pene cuelga del techo de una de las salas del museo. Es Fillette (Niñita), la forma de goma y látex que la francesa Louise Bourgeois (París, 1911 – Nueva York, 1911) crea en 1968 inspirada por su relación con el feminismo.

'Sin título. Pecho cercenado a causa de una mastectomía radical', (1930).
'Sin título. Pecho cercenado a causa de una mastectomía radical', (1930).

Así, los surrealistas utilizaban las partes del cuerpo como sinécdoques, pero a menudo las mujeres las utilizaban para demostrar cómo los hombres las malinterpretaban. La cabeza –contenedora de la inteligencia y la personalidad y reflejo de la identidad física a través de la cara- era también un motivo común. Bridget Tichenor (París, 1917 – Ciudad de México, 1990), que era famosa por su hermoso pelo largo rubio, cubrió un gran lienzo con imágenes de su retrato sin pelo para crear Autorretrato.

'Autorretrato', Sin fecha'. ampliar foto
'Autorretrato', Sin fecha'.

El autorretrato tiene una importante presencia en esta muestra. Estas mujeres sentían la necesidad de plasmarse a sí mismas en lienzos o fotografías para expresar cómo se sentían o quiénes eran. La fotógrafa Francesca Woodman (Colorado, 1958 – Nueva York, 1981) produjo durante su corta vida unas 500 fotografías, casi siempre con ella misma como modelo para representar alienación y confinamiento en interiores domésticos en aparente abandono. Autorretrato con collar de espinas y colibrí, de Frida Kahlo, es uno de los muchos de la artista que incluye la muestra. Rosa Rolanda (California, 1895 – Ciudad de México, 1970) dibuja su rostro en 1945 partiendo de una inquietante mirada triste, con una mosca a su lado y una flor coronando su frente.

La muestra, hipnótica, es en definitiva es una potentísima expresión conjunta de las mujeres que instauraron el surrealismo en el continente americano. Louise Bourgeois escribió “un artista puede mostrar las cosas que otras personas estarían aterrorizadas de expresar”. El surrealismo de estas mujeres era en verdad su realismo interior. Y sus obras salieron de sus mentes como el conejo de Alicia de su madriguera. In Wonderland…