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Dos Premios Nacionales de fotografía ‘amateur’

Las jornadas en Albarracín (Teruel), reúne el primer día a Sanz Lobato y Javier Vallhonrat.

Asisten más de 200 fotógrafos al XII Seminario de fotografía

El fotógrafo Sanz Lobato.
El fotógrafo Sanz Lobato.

A estas alturas el debate entre fotografía digital y analógica parece superado. Sin embargo si se junta a más de 200 fotógrafos en unas jornadas, siempre termina por salir. “No la llamemos fotografía analógica”, pide Sanz Lobato (Sevilla, 1932) . “Mejor fotografía mecánica”. Durante su diálogo en el primer día del XII Seminario de fotografía de Albarracín con el diseñador Roberto Turégano, el último Premio Nacional de Fotografía  dejó para el final esta discusión, “que siempre sale y al final enreda todo”. 

Pero Sanz Lobato lo tiene claro: “Hacer fotografía con el digital es como cazar perdices al ojeo, cuando la verdadera caza es con la mano”, arranca. “Yo le diría a la gente joven, que ha abrazado la 'nueva religión', que si quieren ser profesionales no les queda más pelotas que el digital”, prosigue. Pero la fotografía creativa, añade, "solo tiene sentido con la fotografía mecánica y con el positivado. Siempre se ha dicho que el fotógrafo más completo es el que hace la toma y la interpreta en la copia", continúa Sanz Lobato."Cuando disparas ya tienes en mente cómo va a quedar en el bromuro de plata".

Hacer fotografía con el digital es como cazar perdices al ojeo, cuando la verdadera caza es con la mano

A Sanz Lobato el Premio Nacional le llegó “cuando no necesitaba ya nada”, y parte del diálogo se ha centrado en estos galardones anuales. El Premio Nacional y otros premios, asegura, "están desprestigiados por culpa de los políticos que ponen a sus amiguetes que no tienen ni idea de fotografía. Y dan el premio a fotógrafos como Ballester, que no es artista, si no un buen fotógrafo profesional. Yo creo que ese no es el sentido de los premios nacionales”.

Y este razonamiento marca el sentido de toda la obra de un fotógrafo que se reconoce 'amateur', como amante del arte de la fotografía, que empezó a tomar sus fotos los fines de semana, con una cámara que le costó 1.250 pesetas ahorradas de las horas extras que se hizo durante un año en una empresa de maquinaria pesada.

La fotografía es una ficción de lo que cada fotógrafo construye

Fotografía documental

La siguiente charla ha corrido a cargo de Javier Vallhonrat (Madrid 1953) con la muestra de sus últimos trabajos sobre el lenguaje fotográfico documental y la subjetividad del fotógrafo. Vallhonrat, reconocido fotógrafo de moda en los años 90, abandonó ese mundo en pleno reconocimiento mundial, publicando en las mejores revistas internacionales, y dio la espalda al mundo del arte para, cuenta, "iniciar un periodo sabático, en silencio, que me sirvió para enfrentarme yo al mundo, como un puro 'amateur' que ama la fotografía”.

Durante ese “silencio” Vallhonrat (Premio Nacional de fotografía en 1995) se licenció en psicología y comenzó su reflexión sobre la fotografía documental y con la subjetividad que cada fotógrafo impregna su obra. "A partir de 1999", recuerda, "empiezo a reflexionar sobre un lenguaje neutro, transparente. Por mucho que intente retratar con esa neutralidad, siempre hay un lenguaje, una subjetividad. Una fotografía documental es sobre todo un espejo de cómo mira e fotógrafo el mundo".

Uno de sus últimos proyectos está enmarcado dentro de Tender puentes, una iniciativa de la Universidad de Navarra que va seleccionando a fotógrafos para que trabajen y reinterpreten su fondo fotográfico. Vallhonrat muestra sus fotografías, donde se mezcla realidad y ficción a través de maquetas que él mismo construye y coloca en los paisajes de alta montaña. “La fotografía es una ficción de lo que cada fotógrafo construye”, prosigue. Así, con las fotografías de estos fondos, Vallhonrat elabora su interpretación, “una metáfora de la mirada de otro fotógrafo”.