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El Coliseo se ha inclinado unos 40 centímetros

La superintendencia arqueológica denuncia el desnivel aunque asegura que "no es preocupante"

El alcalde de Roma planea alejar los coches del monumento

El Coliseo de Roma
El Coliseo de Roma

Cuando lo inauguraron, el Anfiteatro Flavio se llenó durante 100 días consecutivos de fiestas, juegos y espectadores. El emperador Tito quiso demostrar la grandeza de Roma a base de lujo y derroche. Pero eso fue hace más de 2.000 años, en una época de vacas gordísimas. Hoy, que los bovinos están anoréxicos, el Coliseo ya no está para mucha fiesta. Primero se le empezaron a caer algunos trozos. Y ahora resulta que su lado sur está inclinado unos 40 centímetros.

Así lo desveló hace tres días la superintendencia arqueológica de Roma, aunque el inquietante dato, al parecer, llevaba ya un año en la boca de muchos expertos. “Los fundamentos en concreto sobre los que se apoya el Coliseo, algo así como un donut de 13 metros de espesor, podría tener en su interior una fractura”, aseguró al Corriere della Sera Giorgio Monti, profesor de Técnica de las construcciones.

De ahí que haya empezado la caza tanto a la causa como a la solución. En cuanto a la primera, el enemigo público número uno se llama coche. La jungla de automóviles, escúteres y autobuses que cada día circula al lado del Coliseo hace bailar demasiado la tierra para un monumento del 80 d. C. y de caderas ya tambaleantes. Así que Gianni Alemanno, el alcalde de Roma, anunció ayer en una rueda de prensa que “a partir de 2015 ya no habrá coches alrededor del Coliseo”.

“Hay un proyecto que prevé una distribución distinta de la viabilidad y que llevará el tráfico lejos del monumento y también de la vía de los Foros Imperiales”, añadió Alemanno. Aunque su entusiasmo no convenció del todo a la superintendente a los bienes arqueológicos de Roma, Maria Rosaria Barbera, que afirmó a La Repubblica que “todo es mejorable”.

Sea como fuere, Barbera también lanzó un llamamiento a la calma sobre el porvenir del Anfiteatro Flavio: “Al fin y al cabo, el Coliseo está bien. No hay ningún efecto Torre de Pisa. Ni las investigaciones que se están llevando a cabo ni el desnivel han de preocuparnos”.

Bastante más preocupan los derrumbes que el monumento sufrió el año pasado y que han llevado a una restauración que arrancó justo ayer. La intervención se desarrollará a lo largo de tres fases y durará poco menos de cuatro años. Aunque, pese a las obras de maquillaje, el Coliseo seguirá siendo visitable. De hecho, al terminar la restauración se podrá pisar un 25% del monumento.

Finalmente las obras serán financiadas por el empresario Diego Della Valle, propietario de la compañía de zapatos Tod’s. El “mecenas”, según las palabras del alcalde, defendió ayer que no hay ninguna contrapartida. Sin embargo, en un primer momento, se habló de un acuerdo que otorgaba a Della Valle el derecho exclusivo a la explotación de la imagen del monumento durante 15 años. Y la Fiscalía abrió una investigación sobre el pacto entre empresario y Ayuntamiento.

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