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OBITUARIO

Isuzu Yamada, icono del cine japonés

La actriz nipona brilló en papeles de mujeres atormentadas

Isuzu Yamada, durante el rodaje de Trono de Sangre  (1957).
Isuzu Yamada, durante el rodaje de Trono de Sangre (1957). CORDON

 

Isuzu Yamada,

icono del cine japonés

La actriz nipona brilló en papeles de mujeres atormentadas

Isuzu Yamada (Osaka, 1917), fallecida el pasado lunes a los 95 años, fue una de las mayores estrellas femeninas del cine japonés. Su carrera se prolongó durante más de medio siglo y alcanzó celebridad internacional gracias a sus apariciones en cintas de directores de la talla de Kenji Mizoguchi y Akira Kurosawa.

En los primeros filmes en los que Mizoguchi dirigió a esta versátil actriz interpretaba a mujeres caídas. Sin embargo, en 1936 saltó al estrellato con dos papeles en los que encarna a jóvenes modernas y con fuerte voluntad que se rebelan contra su entorno utilizando su belleza para vengarse de hombres explotadores, por más que finalmente estos consigan vencerlas.

Es el caso de Las hermanas de Gion (1936), la más célebre de las obras de Mizoguchi del período previo a la II Guerra Mundial, una época en la que el realismo empezaba a introducirse en el cine japonés. Yamada interpreta el papel de la menor de dos hermanas geishas. En Elegía de Naniwa es una telefonista que se convierte en la amante de su jefe, casado, para pagar las deudas de su padre alcohólico y la educación de su hermano. Al concluir la películal, en la única secuencia en que su rostro aparece en primer plano, mira acusadoramente a la cámara —y por ende a los espectadores— tras verse obligada a recurrir a la prostitución.

En la película, que se desarrolla en Osaka, Yamada utiliza el dialecto de su ciudad natal. Yamada era hija del actor Kusuo Yamada y de Ritsu, una geisha. Inició estudios de danza y canto antes de pasar a formar parte de los estudios cinematográficos Nikkatsu en 1930, con 13 años, debutando en la pantalla ese mismo año. Muchos de sus primeras películas, la mayoría bajo la direccción de Daisuke Ito, desgraciadamente se han perdido.

Durante la guerra, Yamada trabajó en una veintena de producciones y además encontró tiempo para fundar un grupo de teatro con el actor Kazuo Hasegawa, con el que posteriormente compartiría en varias ocasiones. Finalizada la contienda, trabajó con el director Teinosuke Kinugasa, que se convertiría en el quinto de sus seis maridos. Entre sus papeles de esta época destaca La actriz, cinta en la que encarna a la perfección el papel de Sumako Matsui, la intérprete que encarnó a la Nora de Una casa de muñecas, de Ibsen, la primera vez que esta obra se representó en Japón, en 1911.

A partir de los años cincuenta, con la creciente popularidad de las películas japonesas en occidente, el nombre de Yamada fue haciéndose conocido para las audiencias internacionales, que de todas formas solo han podido apreciarla en unas pocas de las más de 120 películas que protagonizó.

Su único filme para Yasujiro Ozu, Tôkyô boshoku [El crepúsculo de Tokio] en la que aparece como una mujer liberada que abandona a su marido para vivir con otro hombre, ofrece un interesante contraste con su interpretación de Lady Taketoki Washizu (Lady Macbech) en Trono de sangre, de Kurosawa, rodada también en 1957. Yamada irradia un especial magnetismo en la escena en la que Lady Washizu, con el rostro maquillado de blanco, como en el teatro Noh, espera a su marido (encarnado por Toshiro Mifune) mientras este marcha a cometer los crímenes instigados por el personaje de Yamada. En una entrevista de 2000, la actriz explicaba que Kurosawa le impuso de forma inflexible que durante toda la escena su rostro permaneceria inmóvil, como si fuera una máscara; no podía parpadear ni hacer movimientos bruscos con la cabeza, de forma que toda la emoción se reflejara en un sutil juego de lenguaje corporal e intensas variaciones vocales.

Sus otros dos papeles para Kurosawa, en los que también compartió cartel con Mifune, fueron el de la casera Osugi en Los bajos fondos, basada en la obra homónima de Maxim Gorki, y la cruel y dominante esposa del líder de una de las dos facciones enfrentadas en Yojimbo (1961), versionada por Sergio Leone en Por un puñado de dólares pocos años después.

Durante las últimas décadas, Yamada fue centrándose en su carrera teatral en detrimento de la cinematográfica. Tras Yojimbo, tan solo volvería a aparecer una decena de veces en la gran pantalla, generalmente en producciones que no se estrenaron en las salas occidentales.

© Guardian News & Media 2012.