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Arcadas

"Cuentan los presentadores en el arranque del Telediario del sábado en La 1 que debido a no sé que extraña ley..."

Cuentan los presentadores en el arranque del Telediario del sábado en La 1 que debido a no sé que extraña ley les han obligado a seguir un orden enfrentado a los criterios periodísticos en el espacio dedicado a las elecciones en Andalucía y en Asturias. Deduzco que les fuerzan a hacer publicidad de los partidos políticos en función de los resultados electorales que hayan conseguido últimamente, en vez de ejercer libremente la información. Y dedican 15 insufribles minutos a mostrar los vibrantes aunque huecos discursos de gente que parece encantada de haberse conocido y que asegura sin sonrojarse que arreglaran los problemas de la colectividad si los votantes confían en ellos.

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Qué peste a teatro rancio y falso la que desprenden los mítines en este tiempo sombrío. Escucho algo tan cómico a Rubalcaba como: “No es la crisis, es la derecha”. Arenas, recurre, con presunto ingenio, a los símiles zoológicos asegurando que el PP va a derrotar al dóberman y al fondo de reptiles. Imagino que el perro feroz es el aséptico Griñán y el fondo de reptiles son los ERES que montaron esos castizos delincuentes en posesión de cargos públicos y concepción siciliana de la familia, gente consecuente que utilizó el dinero común para jubilar con sueldos de oro a los suyos, independientemente de que estos fueran jóvenes o niños. ¿Para qué sirve el poder político? Fundamentalmente para beneficiar a los que llevan tu sangre y para poseer la certeza de que, si has hecho favores a la gente conveniente, tu nevera estará repleta hasta el último día de tu existencia. Ante ese sagrado y ancestral principio, desaparecen las discrepancias ideológicas. Cospedal intenta colar a su marido en Red Eléctrica y Salgado se coloca en Endesa. Los parlamentarios de Bruselas descubren su insólita fraternidad cuando les sugieren que dejen de volar en business y de cobrar dietas por un inexistente trabajo. Los diversos grupos políticos pueden discrepar violentamente sobre la reforma laboral, pero nadie aceptará que esta pueda aplicarse a sus heroicos y sacrificados sueldos.

Diógenes podría resucitar muchas veces en compañía de su farol y seguiría teniéndolo crudo para encontrar una persona honrada entre los que han dispuesto o disponen de poder en la cosa pública. Qué hastío, qué alergia.