Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

García-Alix pone palabras a sus imágenes

El nuevo trabajo del fotógrafo resume la deriva que ha tomado su carrera, en la que escritura y lo audiovisual han ganado terreno

Extracto del vídeo 'De carne y hueso', de Alberto García-Alix.

Primero fue una conferencia audiovisual y luego un libro. El paraíso de los creyentes reúne 68 fotografías, textos y un DVD de Alberto García-Alix. El nuevo título, de formato muy cuidado, resume bien la deriva que ha tomado la carrera de este creador en la que la escritura y el audiovisual cobran día a día mayor protagonismo. No se trata, en este caso, de un problema de adaptación a los nuevos tiempos sino de desarrollar en plenitud su pasión narrativa. Retratos, paisajes desolados, arquitectura y escenas que inmortalizó con la cámara, como la pintada callejera en la que se ven unas piernas abiertas de mujer con la consigna: "cambiaste el paraíso de dios por el paraíso entre mis piernas", se funden ahora con sus particulares reflexiones sobre cada instantánea. Y en esa línea audiovisual sigue. Cuando no son sus propias palabras las que acompañan a las imágenes, el fotógrafo busca la música de algún artista afín, como la del compositor y cantante argentino, Daniel Melingo, que suma música y canciones desgarradoras a las potentes imágenes de García- Alix, en un vídeo que se exhibirá en el Círculo Bellas Artes, el 16 de febrero, en el marco de After ARCO .

En su domicilio, al lado de la Gran Vía, rodeado de libros, cachivaches que ha ido recogiendo en el camino y cuadros de algunos de los artistas que empezaron a destacar en los años de la Movida madrileña, señala sus múltiples proyectos y su actual método de trabajo: "Coloco las fotos en primer plano y me pongo a escribir. La idea central es que las palabras, los silencios y los negros de las fotos ayuden a construir un ritmo", cuenta.García-Alix (León, 1956) lleva reinventándose desde que tiene uso de razón. Su trabajo y su vida forman parte de la misma historia. Lo normal es que él se lo guise y se lo coma. Trabaja con un equipo reducido de gente de la que además es amigo. Como maestro de la supervivencia que es, comparte activamente la fotografía con el vídeo y con la escritura, dedicándole a estas dos últimas parcelas mucha más importancia de la que solía y con el consiguiente trabajo. "La literatura es el paraíso de los creyentes. Sin fe no se lee ni se fotografía. No tiene sentido. Solo las palabras leen el límite. Con ellas, más que con la imagen, se puede ver el alma", se escucha en la voz cascada de este creador en el DVD.

García-Alix confiesa que escribir le pone tanto como lo atormenta. No ha dejado de hacerlo desde que se matriculó, en los años setenta del siglo pasado, en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información pero, hasta hace poco, siempre había mantenido la escritura en un segundo plano. Reconoce que no le resulta nada fácil buscar las palabras justas, esas que emocionan y que pueden medirse con el mismo rasero de sus fotos. "No tengo nada sino dispongo de un guión", dice cual escritor atormentado por la página en blanco. "Para redactar necesito aislarme, en mi caso es como bucear al interior de uno mismo. No tengo material de donde sacar que no proceda de mis sentimientos y de mi vida. Lo que más me gusta es escribir, más incluso que la fotografía, todo el ritmo lo das desde la palabras". Se define como un insatisfecho permanente, lo que complica más las cosas. Si a eso se añade que sus referencias no suelen ser fotográficas sino literarias la cosa se complica aún más.

Desde que en 2008 estrenó De donde no se vuelve, el video de 40 minutos que acompañaba la exposición antológica que le dedicó el Museo Reina Sofía y que se ha exhibido con éxito por diferentes museos del mundo, no ha parado. García-Alix prepara un proyecto visual de mayor minutaje al que anda todavía dando vueltas, en busca de un argumento al que hincarle el diente. Tiene claro que el camino a seguir irá por ahí. El desafío en este momento pasa por determinar si dará salida a su mundo personal, como ha hecho hasta ahora, o buscará otro camino ¿una ficción tal vez? "No se adónde iré. Nunca lo he hecho pero la idea ronda mi cabeza".

Mientras llega la inspiración, se mentaliza para un próximo cambio de domicilio, trabajo que compagina con la puesta en marca de una editorial. La Oficina, una editorial reciente en la que participan Joaquín Gallego y Arturo Leyte, y Cabeza de chorlito, en la que participaba García-Alix. Han editado conjuntamente El paraíso de los creyentes. Pero García-Alix ha retomado el testigo de su antigua editorial y bajo la firma de Cabeza de chorlito prepara un libro sobre la ya mítica revista El canto de la tripulación y una caja con los tres diaporamas sobre la música de Melingo y sus imágenes. "Los libros nunca son negocio", dice resignado. No suele aceptar trabajos por dinero, lo hace porque le lían o porque le provoca el tema. Y algo de eso hay en este nuevo embarque. Sin embargo, eso no supone un problema. Nunca lo ha sido. Su filosofía, como en los tiempos de El Canto de la tripulación, sigue siendo: "Si no hay viento habrá que remar".