¿Por qué un bestiario?
Éste ha sido un agosto bestial gracias a los artículos de Xavier Theros. Ahí va una recopilación
Desde niño, siempre me han fascinado los libros de animales. En especial los bestiarios medievales, en los que naturaleza y fantasía se unían de forma misteriosa. Allí, las criaturas vivas compartían protagonismo con seres fabulosos, equiparando al bichito con la fiera o con el monstruo. Aplicando ese principio a esta serie de artículos veraniegos, decidí recopilar algunos de los ejemplos faunísticos que pueden encontrarse en las calles de nuestra ciudad.
Por una ignota razón, Barcelona es un lugar prolijo en motivos y referencias animales. Desde las gárgolas a la estatua de un mamut; o desde la pasión por los dragones a las fachadas decoradas como zoológicos murales. Veintiocho crónicas sobre esta fauna inscrita en piedra, en bronce o en cemento, que narran diversos episodios de nuestra historia. Todo un mundo de sugerencias simbólicas, que lejos está de verse completado.



























































