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Fangoria triunfa en Low Cost Festival

La cita de Bernidorm pasa a un recinto más confortable y ofrece un buen abanico de sonidos de amplio espectro

Dice la organización que hoy viernes habrá al menos 6.000 personas más en el Festival Low Cost de Benidorm. Aunque seguramente los 12.000 asistentes a la primera jornada de la tercera edición que se celebró ayer en Benidorm desearían que todo fuera tan cómodo como ayer. El nuevo emplazamiento, la ciudad deportiva Guillermo Amor, un poco más alejado del centro que el recinto del año pasado, se ha revelado como un sitio cómodo en el que el público se puede mover confortablemente, algo que es un punto a favor del todo festival, en un tiempo en el que en otros certámenes se trata a los compradores de entradas como ganado.

Claro que la de ayer fue una noche de calentamiento. El escenario Budweiser, el principal, estaba cerrado, y los conciertos, de claro sabor nacional, se desarrollaban en los otros dos, LCF y Stereo, más pequeño. Eli Paperboy Reed, con su directo siempre efectivo, y la banda de Brooklyn The Pains of Being Pure at Heart, indies de manual, fueron los únicos artistas internacionales del cartel. Pero no fueron, para nada, lo más destacado. Ese papel se lo ganó Fangoria.

Aún resulta sorprendente cómo la banda de Alaska y Nacho Canut es capaz de mejorar año a año. Tras más de tres décadas grabando discos, la pareja artística sigue haciendo espectáculos impecables, divertidos y entretenidos. El de ayer, la puesta en escena de El paso trascendental del vodevil a la astracanada, el recopilatorio con el que celebran 20 años de carrera bajo el nombre de Fangoria, era una revista tan cutre como encantadora. Unos Pet Shop Boys de bajo presupuesto con plumas, bailarines y vedettes. Se apoyan en un repertorio impecable, plagado de clásicos que todo el mundo conoce como Ni tú ni nadie, Perlas ensangrentadas o ¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?, que retuercen a voluntad y que en esta gira han llevado a la pista de baile.

El único músico sobre el escenario es Canut con sus teclados. Su fiel escudero Spunky refuerza la tan limitada como efectiva voz de Olvido Gara, Alaska. El resto es fuego de artificio. Si un artista se mide por su capacidad para entender el mundo en el que vive, ser consciente de sus defectos, y usarlos a su favor, Alaska es la artista española por antonomasia. Todo en ella es espectáculo, sin un espacio para el drama. Es la perfecta anfitriona para una fiesta como esta. Da igual que la canción que interpreta sea nueva o eterna, ella saca lo mejor de cada una, mientras Canut manda en la sombra y el fantasma del fallecido Carlos Berlanga se hace presente a cada instante.

El directo de Fangoria, eclipsó el de los granadinos Lori Meyers, que habían actuado justo antes en el mismo escenario. Parecía cansado el sexteto, pero aun así es indudable que han alcanzado la mayoría de edad y manejan con soltura los códigos de los conciertos ante grandes audiencias. Tiene ya casi una docena de canciones que todo el público conoce, en las que ellos dejan espacio para que el respetable coree, sin resultar populistas.

A las otras diez bandas presentes anoche, grupos como Vinila Von Biskmark & The lucky Dados les tocó el papel de comparsas. Hoy Sidonie estrenará el escenario principal a las 19.45, en una noche en el que las estrellas son los omnipresentes Vetusta Morla, el anglo-libanés Mika y los australianos Cut Copy.