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Teresa Solana traduce al castellano a su subinspectora Norma Forester

La escritora catalana bautiza en Madrid 'Negras tormentas', la novela negra con la que ganó el año pasado el premio Crims de Tinta

Norma Forester se ha presentado hoy a la sociedad castellano parlante. La subinspectora de los Mossos d'Esquadra de Barcelona es antropóloga de carrera, tiene una hija okupa de 18 años y está casada con un forense, aunque hace salidas esporádicas para visitar a su amante, David. Esta "señora tan peculiar" es la última criatura literaria de la escritora catalana Teresa Solana. En septiembre del año pasado se enfrentó a su primer caso en Negras tormentas (RBA), y ahora repite investigación más allá de las lindes catalanas.

La tercera novela de Solana investiga el asesinato de un catedrático de historia a punto de jubilarse. La novedad que aporta al planteamiento narrativo clásico es que la sombra del cadáver se alarga hasta la posguerra civil. "Escribí la novela al mismo tiempo que se aprobaba la Ley de la Memoria Histórica", cuenta la escritora en la cafetería El Espejo de Madrid. "Quería hacer una reflexión sobre este período lo que no significa que la novela sea histórica", aclara con el consentimiento de Lorenzo Silva. El escritor y comisario de Getafe Negro ha acompañado a Solana en su bautismo al castellano.

"Su modernidad está en la visión que ofrece sobre los personajes. Retrato transversal de la realidad social catalana", dice Silva. Negras tormentas no se limita a contar un crimen, se zambulle en el trabajo de los Mossos y dibuja los cambios por los que atraviesa España a través de la singular familia que encabeza Norma. Solana reconoce que gracias a la conversión que Silva hizo en sus novelas de la Guardia Civil, "transformándolos en héroes", empezó a interesarse por el trabajo de la policía. "Empecé a investigar de comisaría en comisaría", recuerda la escritora. "El mosso de la puerta me miraba con cara rara, hasta que gané un premio, entonces me recibieron con los brazos abiertos". El galardón al que se refiere es el Brigada 21 que recibió en 2006 por Un crim imperfecto. El primero de su corta trayectoria. El año pasado consiguió el Crims de Tinta de la Conselleria de Interior de la Generalitat de Catalunya por Negras tormentas.

La trayectoria de Solana no solo se adorna de medallas. Sus obras han tenido gran éxito internacional y se han traducido al alemán, francés, inglés, italiano y rumano. Un fenómeno al que Silva pone explicación, mientras la escritora rehuye a responder entre la timidez y la decisión de su contertulio: "la hostilidad de cierta parte del público hacia esta literatura debería provocar un examen de conciencia entre la intelectualidad catalana".

Tal vez Norma sea la primera en dar ese paso. Teresa Solana tiene la intención de continuar con las peripecias de la subinspectora y, probablemente, "fuera de Cataluña". "La ventaja del género negro es que poner un muerto sobre la mesa te permite contar infinidad de cosas. Si a eso le unes las rarezas de estos personajes, creo que tengo para una serie", concluye Solana.