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Andrés Serrano: "Soy cristiano. Es más, soy un artista cristiano"

Una obra del fotógrafo neoyorquino que representa un crucifijo dentro de un tarro de orina es destrozada en Francia tras una manifestación cristiana

Immersión - también conocida como Piss Christ - es una de las obras más conocidas del fotógrafo Andrés Serrano (Nueva York, 1950). Y de las más polémicas: es una fotografía de un crucifijo sumergido en un bote de orina del artista. Cuando fue exhibida por primera vez en 1987 ya causó una gran controversia. Durante los últimos 34 años han sido constantes las quejas por esta obra desde la Iglesia y desde las ramas más conservadoras de la cultura norteamericana y europea. La última reacción contra el artistas y esta obra tuvo lugar el pasado domingo, cuando dos personas entraron en el Museo de Arte Contemporáneo de Aviñón (Francia) y destruyeron con un martillo una copia de la imagen allí expuesta tras la celebración de una marcha católica de un millar de personas. El fotógrafo se defendió ayer de las críticas y del ataque en el diario Liberátion: "Soy cristiano. Es más, soy un artista cristiano".

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Serrano se ha mostrado muy sorprendido del ataque a su obra y ha asegurado que le gustaría "trabajar en el Vaticano, hacer una gran obra religiosa en Roma, en las iglesias de la ciudad pontificia". "Me gustaría que la Santa Sede comprenda que soy un artista profundamente cristiano de mi tiempo", ha dicho Serrano. El fotógrafo ha insistido en que no tiene "ninguna simpatía por la blasfemia". Desde que comenzara su actividad a principios de los años 80, su obra ha sido objeto de ataques vandálicos por parte de sus detractores religiosos.

"Si una obra se convierte en algo demasiado legible, no es arte, es propaganda. Tomé un crucifijo porque es un objeto banal", ha dicho Serrano. "Apelando a la sangre, la orina o las lágrimas, provoca reacciones. También es un modo de recordar a todo el mundo el horror que pasó Cristo". El fotógrafo suele tratar temas relacionados con el cuerpo humano, la muerte y el sexo y para ello utiliza secreciones humanas como sangre, lágrimas, esperma o leche maternal.

El ministro francés de Cultura, Frédéric Miterrand, condenó los hechos en un comunicado en el que denunció un "ataque contra un principio fundametal" que pasa por respetar "la libertad de expresión y de creación", informa Efe.

El museo de Aviñón volvió ayer a abrir sus puertas y ha dejado la obra expuesta tal y como las dejaron los vándalos en señal de apoyo al artista y como defensa de la libertad de expresión.