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Reportaje:

Mujeres en los escenarios

Un libro recoge las aportaciones de las dramaturgas, directoras y actrices vascas del siglo XX - La autora quiere darles visibilidad

La escritora Catalina Eleicegui estrenó en 1916, en el Teatro Principal de San Sebastián, Garbiñe, un drama histórico en euskera. Eleicegui fue la primera mujer vasca autora de una obra teatral, en un tiempo en el que no había otras dramaturgas ni directoras de teatro en el País Vasco y las actrices no pasaban de ser aficionadas a las que los críticos calificaban como "el bello sexo". En los últimos 25 años del siglo XX la lista de actrices, algunas directoras y autoras al mismo tiempo, sumaba más de 260 nombres, pertenecientes a distintas generaciones.

Entre Eleicegui y la eclosión de la presencia femenina en los escenarios del País Vasco en la Transición se desarrolla el libro La mujer en las artes escénicas en Euskadi. Siglo XX, que ha escrito Arantza Iurre (Bilbao, 1964), miembro de la compañía Simulacro Teatro y codirectora de la Escuela de Teatro de Getxo.

Catalina Eleicegui fue en 1916 la primera autora que estrenó una obra

La lista de actrices supera los 260 nombres en las últimas décadas

Una calle recuerda en San Sebastián, cerca del parque de Aiete, el nombre de Catalina Eleicegui. Otras muchas mujeres dramaturgas, directoras o actrices han caído en el olvido. La búsqueda de sus huellas se complicó por la falta de un centro de documentación teatral en el País Vasco. En muchas fuentes, la autora descubrió que las mujeres eran invisibles a la sombra de los hombres que escribieron, dirigieron o trabajaron en la interpretación. Iurre explica que el objetivo de su estudio ha sido "dar visibilidad" a las mujeres que trabajaron en el teatro a lo largo del siglo XX.

En las tres primeras décadas del siglo las pioneras del teatro escrito en euskera, como Catalina Eleicegui y Tene Mújica, defienden en sus obras los valores nacionalistas. Las autoras vascas que escribieron en castellano no tuvieron tanta relevancia, pero entre ellas se encuentra la poetisa Ernestina de Champourcin, autora de una sola pieza.

La primera directora de teatro vasca no aparece hasta 1953. En el erial cultural que había creado el franquismo, María Dolores Agirre toma el mando en San Sebastián del grupo Euskal Itzundea y de la Academia de Declamación. El despegue fue lento pero imparable. Surgen los primeros grupos de teatro (Orain, Txotxongilo) y las actrices, como Karmele Esnal y Mariví Bilbao Goyoaga, empiezan a reclamar su espacio.

El gran cambio llegó con la Transición. En los últimos 25 años del siglo XX cambiaron en las infraestructuras escénicas, los grupos avanzan hacia la profesionalización y el éxito comercial y llegan las subvenciones. Es el momento en el que las mujeres empiezan a dirigir compañías de prestigio: Helena Pimenta, Maribel Belastegi, Garbiñe Losada, Maite Agirre, entre otras. En los cálculos de Iurre, la nómina de actrices supera las 260. Las mujeres, dice, "dirigen, actúan y escriben, no tienen miedo a nada".