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Festival de Cine Global Dominicano

'Jean Gentil' hace visibles a los haitianos en República Dominicana

La película obtuvo una mención especial en el Festival de Venecia

Los inmigrantes haitianos en República Dominicana, los más pobres en un país pobre, son unos vecinos desconocidos para muchos dominicanos, que prefieren mirar a otro lado o verlos como ciudadanos de segunda. El Festival de Cine Global Dominicano ha acogido esta semana el estreno en el país de Jean Gentil, una coproducción entre República Dominicana, México y Alemania basada en la historia real de un inmigrante haitiano en el país vecino que fue merecedora de una mención especial del jurado en el pasado Festival de Venecia. El protagonista, Jean Remy Genty, interpreta su propia historia, la de un profesor haitiano de mediana edad residente en Santo Domingo que no consigue encontrar un trabajo a pesar de sus muchas cualificaciones y emprende un viaje por el país para intentar encontrar un lugar y una razón para vivir.

Se trata de la segunda película de la dominicana Laura Amelia Guzmán y el mexicano Israel Cárdenas tras Cochochi (2007), que recibió premios y menciones en varios festivales de todo el mundo. Esta buena acogida facilitó la financiación de su segundo proyecto. "Algunos festivales tienen fondos, de desarrollo, de producción, de postproducción, y a través de esos fondos fuimos financiando la película", explica la directora dominicana.

La génesis de Jean Gentil comenzó en 2005, cuando Guzmán trabajó en una coproducción francocanadiense localizada en Haití, pero que se filmó en República Dominicana. Fue su primer contacto con los haitianos, porque "en Santo Domingo toda la vida hemos convivido con los haitianos, pero de una manera un poco lejana, si no tienes un amigo cercano, de la familia o así". Tras el rodaje quiso seguir aprendiendo creole. "Pensé que se rompía esa barrera, que hablando el mismo idioma uno se podía acercar a la gente", y a través de los encargados de reparto conoció a Jean Genty, quien le dio clases de creole y acabaron haciéndose amigos.

Pasó el tiempo, Guzmán se estableció en México, y cada vez que regresaba a Santo Domingo visitaba a Remy y veía que "su situación era siempre la misma: muchos conocimientos y poco trabajo". Entonces sacó la cámara y comenzó a grabar con él. "Era una manera de seguir nuestra relación y descubrimos en él una persona con una gran fe, que le gustaba mucho rezar y que exteriorizaba mucho su condición, y, sobre todo, con muchas ganas de compartirla. Le dijimos que habíamos hecho una película anteriormente, se la mostramos, le gustó, y le preguntamos si le gustaría hacer una película, para compartir su historia. Él entendió el proyecto, dijo que sí, nos metimos en esta aventura y en el proceso fuimos creando la historia".

En lugar de hacer un documental decidieron hacer una ficción para incluir otros aspectos, como su visión del crecimiento inmobiliario en Santo Domingo. "Era interesante verlo a través de él, que tiene su visión del crecimiento, de cómo la mano de obra que está levantando estas construcciones es haitiana, y cómo estos chicos, que tienen menos educación que él, logran mandar dinero a Haití y él, siendo profesor, con sus conocimientos, no puede hacerlo".

Por su parte, Israel Cárdenas explica que "nos metimos en el proyecto con ganas de aprender, igual que Laura se metió en las clases de creole con ganas de entender" a la comunidad haitiana en República Dominicana. "Tampoco queremos hacer una denuncia o una crítica social, creo que lo que buscamos es informarnos, explorar, compartirlo, para a partir de ahí sacar conclusiones. Creo que ese es el principal objetivo de la película".

Una cosa de mucha gente

La situación de los inmigrantes haitianos en República Dominicana "es una cosa que mucha gente prefiere no ver, cuando en realidad es el momento de saber, porque un problema en Haití es un problema aquí también, se comparte una isla. También es extrapolable a muchos migrantes, tratamos de hacer una película de un migrante, no solo de un haitiano", afirma el director mexicano.

En estos momentos Jean Genty sigue en la misma situación. "Ahora, muchas personas me conocen, solo eso. Nada ha cambiado, no he encontrado trabajo", afirma este hombre enjuto y serio, al que cuesta arrancar unas palabras. Sin embargo, los directores esperan que esta película sea el inicio de una carrera cinematográfica. "Creemos que el profesor tiene un talento de actor, porque aunque es una película sobre su vida y estaba muy cercano a muchas vivencias personales de él, siguió siendo una ficción en todo momento: 10 tomas, cinco tomas, acción, corte... había cambios de humor, más alto o más bajo el tono de actuación", dice Cárdenas.

Los directores están ahora inmersos en la edición de un documental filmado en 2007 sobre una intérprete cubana que tuvo mucho éxito en como actriz infantil en los años cincuenta. "Una persona que tenía todo para una carrera y de repente cayó en picado", en palabras del cineasta. Además, han decidido producir, de forma modesta, a "amigos que tienen proyectos que se nos hacen interesantes, que sabemos que son viables, y nos hemos metido en esta aventura sin pensárnoslo mucho y sin tampoco plantearnos ser productores, simplemente porque nos interesa lo que ellos quieren hacer", explica Cárdenas.