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Los premios Príncipe de Asturias inundan Oviedo

Amin Maalouf, Richard Serra y un guerrero de Xi'an calientan la ciudad en vísperas de la ceremonia de entrega de mañana

¿Qué hacía Elizabeth Taylor en octubre de 1992 caminando por las calles de Oviedo a dos pasos de Nelson Mandela y Miguel Induráin? ¿Y Carlos Fuentes con Isaac Rabin y Yasir Arafat en 1994? En el hotel Reconquista de la capital asturiana lo recuerdan bien. Tanto a ellos como a los dos centenares de galardonados con el premio Príncipe de Asturias que se han alojado aquí desde hace 30 años. Personalidades en su mayoría muy dispares, pero siempre bien avenidas en momentos como estos. Intercambian sonrisas y saludos con los empleados de la casa (que los miman a conciencia), se dejan fotografiar por cualquiera que pase por el vestíbulo, escuchan encantados a los gaiteros que los reciben a su llegada, degustan la gastronomía típica y disfrutan del lujo de dormir por unos días enun magnífico edificio del siglo XVIII declarado Monumento Nacional. "Son gente sencilla, no piden cosas difíciles y se muestran siempre muy agradecidos con cualquier atención", asegura el actual director del hotel, Ramón Braña, que no suelta ni una palabra más sobre los secretos de sus distinguidos huéspedes. La discreción es ley en la hostelería.

Aunque la entrega no es hasta mañana por la tarde, el Reconquista es un hervidero de gente desde el domingo, cuando empezaron a instalarse los galardonados de este año. La agenda de actividades es apretada y los premiados se cruzan varias veces a lo largo del día en el vestíbulo, ajetreados con entrevistas, conferencias y ruedas de prensa. A pesar de ello, casi todos encuentran un hueco para estampar su firma en el Libro de Honor del hotel, memoria de cuantos pasaron por aquí en las últimas tres décadas, guardado bajo llave como una joya. En él pueden leerse escuetas dedicatorias de autores como Mario Vargas Llosa, Arthur Miller o Doris Lessing, que se limitaron a agradecer la hospitalidad asturiana, pero también las de otros más esmerados como Gonzalo Torrente Ballester, que definió el edificio como "maravilla de arte y maravilla del tiempo". "Volvemos a nuestro país llenos de esperanza", escribió Nelson Mandela, mientras que Liz Taylor se despachó con un sencillo pero rotundo "Thanks!" que ocupa toda una página.

Muy expresiva es también la del astronauta John Glenn, con un sincero "Great to be in Oviedo!" (fabuloso estar en Oviedo), y otros optaron por hacer dibujos, como Francisco Nieva (una extraña mujer que representa "la quimera del teatro") y J.K. Rowling (un sombrero de mago). La más curiosa, la de Woody Allen: una firma minúscula acompañada de un viejo recorte de periódico en el que aparece un retrato suyo de joven en Nueva York.

Intensa jornada

Cumpliendo la tradición, ayer el escritor Amin Maalouf, distinguido con el Príncipe de Asturias de las Letras en esta edición, aprovechó un momento de descanso antes de salir hacia Gijón, donde tenía programado un encuentro abierto en el teatro Jovellanos, para escribir unas alegres líneas: "Estamos felices, mi mujer y yo, de vivir el formidable acontecimiento que supone este premio. No olvidaremos jamás esta calurosa acogida". No obstante, el autor de Identidades asesinas o León el Africano, libanés exiliado en Francia desde 1976, se mostró pesimista en sus intervenciones públicas. Habló, entre otras cosas, del problema de la inmigración y la falta de entendimiento entre los mundos occidental y árabe ("asistimos a fenómenos de tensión, de afirmaciones identitarias exageradas y manifestaciones de xenofobia"), reclamó un nuevo "contrato social" para la convivencia, cada vez más difícil, entre las diferentes culturas y mostró su desconfianza en Obama, de quien dijo que, a pesar de haber rebajado la tensión en la relación de Estados Unidos con el mundo, en el fondo está siguiendo la estrategia de Bush.

Además de Maalouf, la jornada de ayer en Oviedo estuvo salpicada de intervenciones y encuentros con otros premiados. Linda Watkins, que recogerá el de Investigación Científica y Técnica junto a David Julius y Baruch Minke por sus estudios sobre el dolor, destacó los avances que está proporcionando el descubrimiento de las células gliales para atacar el dolor crónico, aunque advirtió que aún queda mucho camino por recorrer para determinados tipos de dolencias como la fibromialgia o los neuronales.

Los sociólogos Alain Touraine y Zygmunt Bauman, que comparten el galardón de Comunicación y Humanidades, también mantuvieron su propio encuentro abierto con el público, en su caso en Oviedo, en el que desgranaron asuntos como el sostenimiento del Estado de bienestar, la globalización y la inmigración.

Y mientras todo eso sucedía, las gaitas sonaban en el hotel Reconquista para recibir al escultor Richard Serra (Artes), que llegó apurado a última hora de la tarde. Casi al tiempo que lo hacía una reproducción original de los famosos guerreros de terracota de Xi'an, realizada por el equipo de arqueólogos chinos distinguido con el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, tras pasar dos días expuesta en una plaza de la ciudad, despertando admiración y curiosidad entre cientos de viandantes.

Ahora, lo que se espera con más ansiedad es la aparición del entrenador Vicente del Bosque, que llega hoy mismo en representación de la triunfante selección española de fútbol. Aún es un misterio la lista definitiva de los jugadores que asistirán a la entrega.

La lista de los premiados

Amin Maalouf - Letras

R¡chard Serra - Artes

Equipo arqueológico de los guerreros de Xi'an - Ciencias Sociales

Alain Touraine y Zygmunt Bauman - Comunicación y Humanidades

David Julius, Linda Watkins y Baruch Minke - Investigación Científica y Técnica

The Transplation Society y la Organización Nacional de Transplantes - Cooperación Internacional

Selección española de fútbol - Deportes

Manos Unidas - Concordia

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