Aparece pintada una escultura del siglo IV a.C. en Ciudad Rodrigo

Un verraco celta fue atacado con espray de colores en la noche del miércoles al jueves.- La policía local apunta a un acto vandálico

Los vecinos de Ciudad Rodrigo (Salamanca) despertaron ayer con una desagradable sorpresa. El verraco que adorna su plaza del Castillo, una escultura celtibérica de 2.500 años de antigüedad, amaneció pintada con espray. Los trazos rosas y rojos rodean el pedestal que sustenta la escultura y colorean partes del cuerpo de esta representación animal, según puede verse en una imagen que ha sido difundida hoy por la agencia EFE.

El verraco es uno de los vestigios más antiguos de la ciudad salmantina, que al menos no vivió esa misma noche más daños en su rico patrimonio, según indican fuentes de la Policía Local. "Un vecino puso en conocimiento los hechos", narra uno de los agentes locales al teléfono, quien puntualiza que el asunto también está siendo investigado por la Guardia Civil.

El agente especifica que todo apunta a que se produjo un acto vandálico, "la gamberrada de turno" que, eso sí, ha hecho muy poca gracia a los vecinos. De momento, se desconoce la existencia de testigos de los hechos en una población de algo más de 14.000 habitantes (padrón de 2009) que en los meses estivales recibe a un gran número de veraneantes.

"En este momento, la Policía Nacional está analizando los vídeos de la cámara de seguridad del Parador de Turismo", aclara en conversación telefónica Pedro Muñoz, concejal de Patrimonio. Ciudad Rodrigo cuenta con cámaras en la zona histórica del municipio y en parte del recinto amurallado. En el emplazamiento del verraco, sin embargo, no había cámaras, "es una zona muy céntrica, estamos pensando en instalar nuevas, siempre ciñiéndonos al protocolo en vigilancia con cámaras de seguridad", dice Muñoz.

El ataque contra la estatua, de propiedad municipal y ubicada como adorno junto al palacio que Enrique II de Trastámara mandó construir en el siglo XIV, no cuenta con antecedentes similares en la localidad. La figura, de granito, forma parte de un numeroso conjunto de esculturas similares que los pueblos celtas dejaron en el norte de la península como representación de jabalíes, cerdos y toros; agrupados en la conocida como Ruta de los castros y los verracos .

Los más famosos, por su trascendencia histórica, son los toros de Guisando, donde Isabel la Católica fue reconocida por su hermano, Enrique IV, como heredera de Castilla en 1468. Ahora, el Consistorio intentará reparar la escultura para que el verraco, que contempló sin apenas inmutarse el paso de romanos, visigodos, musulmanes, cristianos, además de otros pueblos históricos, pueda seguir contemplando la vida de los rodericenses, y de sus desaprensivos gamberros estivales.

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