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La Gran Vía en la corta distancia

Cuatro realizadores filman su visión de la calle que cumple 100 años y estrenarán cada uno de sus cortometrajes el próximo 17

Han intentado captar la esencia de esa arteria de Madrid que casi todos sus visitantes comparan con cualquiera de las avenidas de la isla de Manhattan. El próximo día 17 la pantalla del cine Callao, uno de los pocos que todavía sobrevive a la administración Gallardón, proyectará en formato de largometraje estos cuatro trabajos que podrían asemejarse a películas como Paris Je t'aime.

Los cuatro han accedido a responder una serie de preguntas a EL PAÍS en el día de la presentación de sus trabajos, precisamente en el número 23 de la Gran Vía.

Sergio Candel autor del corto Un siglo de vida

Pregunta: ¿Cuál de las calles de Madrid podría considerarse como una hermana de la Gran Vía?

Respuesta. Serrano por un paralelismo arquitectónico, por sus edificios señoriales y también por lo paralelo que pueden resultar sus comercios y su bullicio. Culturalmente creo que la comparación va más por la última parte de la calle de Fuencarral, donde todavía aguantan muchos cines.

P. ¿Qué le parece que el Ayuntamiento haya permitido el cambio de uso de diferentes edificios de la calle perdiéndose así cines y teatros?

R. Es una pena que hayan desaparecido determinados lugares y que hayan sido ocupados por marcas que le quitan cierta personalidad a la Gran Vía, pero supongo que es algo que ocurre en casi todas las ciudades del mundo. Es cierto que las multinacionales copando las grandes calles las privan de personalidad.

P. ¿Cuál podría decir que es uno de sus lugares favoritos de la Gran Vía?

R. Creo que el sitio se llama Don Jamón. Tiene dos plantas y está entre los números 60 y 70. Hay que probarlo, dan una caña con tapa por un euro y también puedes comerte un bocata de jamón por el mismo precio.

Patricia Campo Guionista y productora del corto A 400 pasos del director Max Lemcke.

"Creo que una calle que podríamos llamar hermana de la Gran Vía es la calle de Toledo. Tal vez sea porque la recorro desde hace 10 años para ir a casa. Es una arteria que parte de la Plaza Mayor de una forma muy suave pero tiene grandes joyitas. Nada más salir de la plaza hay una tiendita de armónicas donde incluso te las afinan o una tienda de cómics alucinante. Más allá, el restaurante el extremeño en el que los dueños sirven productos que traen de su pueblo: azafrán, carne, pimentón, jamón... Ya en La Latina es precioso cómo confluye con el teatro, un lugar en el que siempre hay gente que ha quedado frente al mercado de la Cebada. Llegando a puerta de Toledo hay un bar para comer gambas que es como estar en Sevilla y muy cerca un garito que se llama La cabra del tejado que es todo un punto de encuentro entre treintañeros artistas de todo tipo. Y terminando la calle dos asturianos y un gallego para viajar con el paladar. Ah, y no hay que olvidar la alpargatería, una de las cosas que más me sorprendió de Madrid fue una alpargatería en la que había cola para entrar".

Chus Gutiérrez autora del corto Nuestro primer amanecer

"Mi calle paralela a la Gran Vía es realmente una perpendicular. Me quedo con Hortaleza. Es una calle que desde su arranque hasta llegar a Alonso Martínez cambia sustancialmente. Al principio puedes tomarte unas tostas o pinchos en el Stop Madrid y en esa calle también está uno de los pocos garitos a los que voy a tomar una copa y se llama La sueca. También me gusta el Séptimo arte uno de los pocos lugares en los que aún pueden alquilarse películas. Y no olvidemos el clásico de la pizzería Vesuvio, un local pequeñito y sin mucha decoración pero con una de las mejores pizzas de la capital. De Gran Vía me quedo con la sensación de dormir en la segunda planta del Hotel Capitol, justo donde el edificio hace la curva".

Juana Macías, directora del corto Gran Vía AM-PM

"Para mí es Fuencarral. Creo que en los últimos 15 años ha sido una de las calles que mejor ejemplifica la transformación de la ciudad. Primero surgió el mercado y aquello fue un descubrimiento y el epicentro del cambio. Era una maravillosa concentración de gente alternativa y de otro tipo de productos y de ropa. Pero ese punto de referencia se ha ido perdiendo hacia la comercialización más normalita. La parte de arriba de la calle está llena de cines en un barrio muy agradable que es Chamberí. Uno de los lugares más emblemáticos es el café Comercial, el típico sitio para quedar con alguien que no conoces por lo que sea. Pero de la Gran Vía me quedo con un amanecer subiendo desde la Plaza de España, en ese momento en el que se ve claramente quien viene y quién va".