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El coleccionismo crece

La venta de originales gana terreno en el sector del cómic

"Comencé porque un amigo me regaló dos o tres originales y poco a poco fui reuniendo la colección, que ahora es de unos 400 dibujos; de ahí pasé a venderlos también", comenta Jordi Borrás, responsable de la tienda Comic Hunter de Madrid mientras enseña el portafolio con originales de algunos de los autores españoles de mayor prestigio que presenta en su estand del Salón del Cómic de Barcelona. Es un sector, éste de la venta de originales, que crece de año en año. "Al principio éramos muy pocos pero ahora están empezando a entrar en el sector también las tiendas y algunas editoriales", añade.

Su colega Bernard Mahe, de la galería parisina 9º Art, también comenzó su negocio hace nueve años y éste es el segundo en que tiene stand en la feria. "La galería, en la que exponemos ilustraciones y originales que han sido publicados tiene una década, pero yo estoy en este mercado desde hace treinta años", comenta el galerista que asegura que el arco de precios oscila entre los 30 y los 10.000 euros. Vende sobre todo dibujos de autores americanos y franco-belgas, aunque en su galería han pasado también autores españoles como Ana Miralles, a la que el Salón del Cómic le dedica este año una retrospectiva, o Jordi Bernet.

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El autor de Torpedo es una de las estrellas en este mercado. Según Borrás, "en España Bernet es el que más se vende. No es el más caro, sus originales están entre los 500 y lo 600 euros, pero podría vender mil al año si quisiera porque todo lo que saca al mercado tiene salida". Los precios, afirma, tienen una media de unos 300 euros, aunque, claro, depende del autor y del estado de conservación del original. "Lo más caro que he vendido fue una página de Alberto Breccia, por 5.000 euros, y un dibujo en color de Moebius que se pagó a 6.000 euros".

El coleccionismo puede ser una alternativa para la supervivencia de las tiendas ante la llegada del comic digital, pero su futuro también es incierto si éste finalmente se implanta. En el expositor de Koomic, la distribuidora de cómic digital que estos días acapara gran parte de la atención del Salón, había también demostraciones de cómo dibujar directamente en pantallas gráficas como si se hiciera sobre papel. Así que dentro de poco, ni originales.

Quedan, eso sí, los cómics antiguos. Según Borrás en España los más buscados ahora mismo son los de Bruguera. "El primer número de Pulgarcito de después de la guerra, si está bien conservado, puede valer hasta 3.000 euros", comenta. También se buscan mucho, dice, los tebeos mexicanos de superhéroes que también se distribuían en España y los cómics de principios de principios de los años treinta. "Ha surgido un nuevo coleccionismo de gente con unos 50 años y cierto poder adquisitivo que está empezando a buscar cosas de hace 80 años. Ahora se encuentran porque con la crisis hay gente que se deshace de sus colecciones o que fallece y sus familiares no están interesados en conservarlas".

El valor en estos casos depende del grado de conservación de los ejemplares. Basta recordar que en febrero de este mismo año un cómic de Batman de 1939 superó ligeramente el millón de euros que pocos días antes había alcanzado un cómic de Superman publicado un año antes. Los dos estaban en excelente estado de conservación.