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XV BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA

Carmen Linares canta a Juan Ramón

La cantaora presenta en Sevilla 'Raíces y Alas', un homenaje al poeta que saldrá a la venta en octubre como disco

Reluciente. Íntima. Delicada. Con una voz a punto de quebrarse pero que nunca se rompió. Anoche Carmen Linares, vestida de plata y acompañada por el guitarrista Juan Carlos Romero, autor de la obra, homenajeó a Juan Ramón Jiménez, de cuyo fallecimiento se cumplen 50 años, con su espectáculo Raíces y alas en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, en el marco de la Bienal. Un espectáculo que la pareja de artistas tiene pensado editar como disco el próximo mes.

La puesta en escena, delicada y afinada, acompañó al estreno. Unas mínimas proyecciones para dar marco a la música, una luz que iba variando para situar los momentos (el atardecer, una luz verde de primavera) y la intervención del actor Miguel Palenzuela encarnando al poeta acompañaron al arte de los músicos sobre el escenario. Bulerías, tangos, alegrías, una nana, tonás... Las poesías de Juan Ramón parecían anoche estar escritas para el flamenco. Juan Carlos Romero las ha vestido con melodías envolventes, necesarias para la voz de Carmen Linares.

El teatro estaba lleno y expectante para la presentación de la gran dama del cante y ella no defraudó. Linares cantó susurrante, con una voz tostada pero afinada, con momentos al borde del quebranto, entregada en las notas más agudas y siempre delicada y sutil. Cante y guitarra no necesitaron ningún otro acompañamiento.

La percusión sutil de Tino Di Geraldo, las palmas de Ana maría González y Javier González, el apoyo de Paco Cruzado en la segunda guitarra, y las leves pinceladas de violoncello Gretchen Talbot y Robert Thompson, el contrabajo de Roberto Barroso, el oboe de Ángel Sánchez, el fagot de Juan Manuel Rico y el filscorno de Josefa Robles. Y para no olvidar que anoche el Lope de Vega estaba en Huelva, antes de cantar a Moguer aparecieron desde el fondo del patio de butacas Juan Tenazas y su hijo tocando la flauta y el tamboril rocieros.

El público, que acogió a la de Linares cálido pero contenido, explotó al cierre en una ovación que ella recibió con satisfacción, explicando la importancia que para ella tiene estar en Sevilla. Al cierre, regaló a los presentes unas alegrías rítmicas, rápidas, que pusieron el broche de oro a una gran noche de estreno.