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Reportaje:

El debut de un corredor de fondo

El guitarrista Jesús Torres, que con su toque ha acompañado a bailaores de la talla de Antonio Gades o Belén Maya, se estrena ahora como solista con 'Viento del Norte'

El próximo 12 de agosto el Jesús Torres se enfrenta a un nuevo reto en su carrera profesional como guitarrista. Ese día debuta como solista en un concierto en Granada. Sin embargo, él no quiere alejarse del baile, en el que ha hecho carrera como guitarrista acompañante. Aunque acaba de lanzar su primer disco, Viento del Norte, Torres está preparando ya la música para dos espectáculos que se presentarán en la Bienal de Flamenco de Sevilla el próximo mes de septiembre. Uno, para Isabel Bayón. Otro, para Rafaela Carrasco, compartido con otros músicos.

La cita de Granada le hace sentir muchos nervios, su presentación como solista. "Estoy con miedo, pero con ganas", dice Torres. "El miedo es la responsabilidad de aceptar lo que supone tu trabajo, a gustar a los demás, porque al fin y al cabo estás en un escenario y la gente ha pagado por verte". En Granada presentará el material de Viento del Norte, pero también habrá alguna sorpresa que no está en el disco. Todo en 35 ó 40 minutos, ya que la bailaora Belén Maya completará la otra mitad del recital.

Por Bloguerías (blog)
"Que la música no se pierda"

Viento del Norte no supone un cambio en la trayectoria de Jesús Torres, sino completar un ciclo. Desde hace 15 años ha trabajado junto a grandes nombres, acompañando al baile de gente como Antonio Gades, María Rosa, José Greco, Belén Maya, Isabel Bayón y al cante a otros tantos. Era tiempo de completar la tercera pata con un disco como solista con la música que ha compuesto para muchos de los espectáculos en los que ha trabajado. Es tiempo de que sea su nombre el que suene. "Lo hice por el gusto de tenerlo y para recopilar mis cosas en un formato en el que poder escucharlo", explica él.

En cierto sentido, este primer trabajo es un recopilatorio, porque muchos de sus temas nacieron de composiciones para el baile. Como Alhama, la nana que cierra el disco y que dedica a su madre. Los primeros compases eran un interludio musical que Torres usaba en un espectáculo de la bailaora Isabel Bayón, algo íntimo que tocaba mientras ella se cambiaba. Ahora se ha convertido en un tema completo, pensado para el oído, no tanto para el escenario. Recoge buena parte de su trayectoria profesional. "No era algo que yo tenía en mente a priori, pero a veces hablando con compañeros comentaba que la música es algo que oyes y está en el aire, la tocas y se pierde salvo que tengas un soporte físico para volver a escucharla", explica. "Un pintor, pinta su cuadro y ahí está, para que todos lo vean. Es una pena que yo no tuviera la música que había hecho antes para volver a escucharla".

Y hasta el estudio logró arrastrar algunas colaboraciones que ponen la guinda a un trabajo bien hecho. Miguel Poveda, Encarna Anillo y Manuel Gago dan voz a algunos de los temas. Y todos han colaborado de corazón, algunos incluso sin cobrar, en un disco financiado por el mismo guitarrista. "Los palmeros [El Lúa y Carlos Grilo] no querían cobrar, así que me planté en el estudio con un jamón y un queso para cada uno", cuenta entre risas. "De alguna manera tenía que reconocerles su trabajo, creo que aunque hagas algo de corazón, pues hay que hacer un intercambio de energía".

De Écija a Bilbao y vuelta

Jesús Torres comenzó en el flamenco como lo hacían los flamencos antiguos, tocando por los bares. Pero en su caso, los bares estaban en los pueblos de alrededor de Bilbao, donde vivió de niño. Sus padres, de Écija, emigraron antes de que él naciera, pero mantuvieron en casa el gusto por el flamenco. Él creció escuchando flamenco en casa, pero también canción protesta. Escuchaba y sacaba en la guitarra temas de Jarcha, Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés? Hasta que un vecino le interceptó en la escalera y le preguntó si quería aprender flamenco. De un guitarrista extremeño aprendió todo lo que pudo y se lanzó a acompañar al vecino, que iba por los bares cantando sevillanas y fandangos y contando chistes.

"Yo vivía en una zona de mucho inmigrante", cuenta. "En Sestao, Santurce, Baracaldo, Portugalete, en toda esa zona había andaluces, extremeños, hasta gallegos, y hacían sus reuniones y sus fiestas". Tuvo que llegar la bailarina Elvira Andrés y animarle a dar el salto a Madrid. Allí comenzó a estudiar en la escuela flamenca de Amor de Dios y a vivir otro ambiente, aunque tampoco fue fácil. "Yo me iba a un bar donde se juntaban todos los flamencos que salían de las clases, a esperar a que alguno de los guitarristas que acompañaban las clases de baile fallara y me llamaran a mí". Así pudo darse a conocer y de ahí empezó a trabajar con bailaores.

Confiesa que le gustaría trabajar junto a Paco de Lucía, "una de estas cosas que pertenecen al mundo de la fantasía", dice. Pero reconoce que en el baile ha tenido oportunidad de trabajar con grande figuras. "Trabajar con Gades fue muy especial", explica."No porque él fuera para mí un bailaor excepcional, sino porque era un hombre de teatro excepcional, como ha habido pocos". Ha tocado en toda clase de sitios, desde el Royal Albert Hall de Londres al Hollywood Bowl en Los Ángeles hasta lugares como un centro comercial o una fiesta de un mafioso en Sicilia. "Toqué una vez con Marcel Marcel en Kyoto, estar con él en un escenario fue muy emocionante, un privilegio", explica emocionado.

Ahora se prepara para volver a la Bienal de Sevilla, donde ya ha estado en anteriores ocasiones. Esta vez presentará la música de dos espectáculos. Uno, de Isabel Bayón y dirigido por Pepa Gamboa, es composición suya casi al completo. Se presenta en el Teatro Lope de Vega de Sevilla el 29 de septiembre y será un montaje inspirado en Tórtola Valencia, una bailarina de principios de siglo XX que tuvo mucho reconocimiento de público y entre los intelectuales de su época. "Fue la primera en hacer publicidad", explica Torres. "Y era una mujer muy ambigua, se decía que tenía muchos amantes y en realidad tenía una relación con otra mujer". En el segundo espectáculo, Vamos al tiroteo, de la compañía de Rafaela Carrasco, comparte créditos con cuatro músicos más. En este caso, adaptará las grabaciones que Lorca hizo en 1931 junto a La Argentinita. Y se estrenará el 6 de octubre en el Teatro Central.