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Reportaje:

La metrópolis del nazismo

'Mythos Germania' recrea en Berlín la megaurbe en la que Hitler planeó convertir la capital alemana

Berlín transformada en ciudad faraónica. Una cúpula de 300 metros de altura, avenidas kilométricas y un Arco del Triunfo 49 veces mayor que el de París: Germania, la capital que Hitler quería para su imperio y el eje sobre el que debía gravitar el universo nazi. Albert Speer, el arquitecto del III Reich, la perfilo y proyectó durante los años 30, pero la Segunda Guerra Mundial desplazó los planes nazis y nunca llegó a construirse. Ahora, 63 años después, la ciudad ha decidido mirarse en el perverso espejo de lo que pudo ser y no fue y, a unos pasos del Monumento a las Víctimas del Holocausto, en pleno centro de Berlín, el sábado se abre al público la exposición Mythos Germania: un recorrido por el macro-proyecto urbanístico de Adolf Hitler a través de una serie de maquetas inspiradas en los croquis de su arquitecto predilecto.

Dos nombres para una tumba

La etiqueta con el que se conoce el proyecto, Germania, apareció en la solapa de Erinnerungen, las memorias escritas por Speer (1905-1981) en la cárcel de Spandau, donde cumplió una pena a 25 años dictada en los procesos de Nuremberg. "Debió ser idea de algún redactor de la editorial. Así quedó acuñado por la historia y así acabó adoptándolo el propio arquitecto", ha explicado esta mañana Dietmar Arnold, director de Berliner Unterwelten, organizadores de la muestra, aunque según el propio Arnold, tanto el Führer como su arquitecto la denominaron siempre Capital del Reich.

Aunque, a juzgar por la entrevista que concedió en 1967 a la revista estadounidense Playboy, Speer debía tener debilidad por el término original: "Como los antiguos faraones, Hitler quería construir con piedra natural para asegurase la inmortalidad. Germania no iba a ser una ciudad, sino una tumba", dijo entonces Speer.

Ni una cosa ni la otra se hizo realidad. La metrópolis no llegó a construirse ni tampoco hay una tumba en honor a Hitler. El estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945) aparcó los planes del arquitecto, impagables para un III Reich concentrado en la contienda.

La Puerta de Brandeburgo, una anécdota

"El objeto principal era el Gran Pabellón, cuya cúpula iba a tener 290 metros de altura, diez veces lo que la Puerta de Brandeurgo", ha revelado Arnold. "Eso, que hoy nos parece monstruoso", ha matuzado, "era sólo un punto de su proyecto para el que planeó incluso desviar el río Spree y derribar decenas de miles de edificios de viviendas". El Gran Pabellón -volúmen diseñado en 2005 para la película El hundimiento- ocupa el centro de una maqueta poblada de decenas de edificios y avenidas descomunales, entre los que la Puerta de Brandeburgo se convierte en una anécdota casi imperceptible.

"Ahí iba a estar también el Arco del Triunfo, 49 veces mayor que el de París", ha explicado el director de Berliner Unterwelten, organización privada que realiza visitas guiadas por el subsuelo de Berlín, desde viejas estaciones de metro a búnkers o canalizaciones.

Mythos Germania se abre al público el sábado 15 de marzo y permanecerá abierta hasta finales de año, en un pabellón vecino al Monumento a las Víctimas del Holocausto, formado por 2.711 bloques de hormigón de hasta cinco metros de altura.

El macabro proyecto de Albert Speer

A pesar de su activo papel en la burocracia nazi (fue ministro de Armamento y Guerra de Hitler), fueron sus proyecciones de futuro sobre Berlín las que granjearon a Speer el siniestro recuerdo que ha quedado de su labor en la memoria del siglo XX. Nuremberg, la ciudad donde se le condenaría años después, debía convertirse en la capital del partido nazi por ser el lugar donde se celebraban sus grandes congresos, y Munich debía ser la del movimiento.

A modo de anécdota, Mythos Germania recoge algunos chistes y dibujos de colaboradores de Speer en los que se representa, por ejemplo, un tanque abriendo a bombazos una nueva avenida y derribando edificios de viviendas. "Sus planes", ha explicado el director de Berliner Unterwelten, "tenían como punto clave las expropiaciones de viviendas a todos los no arios. O sea, las deportaciones".

Berthold Konrad Hermann Albert Speer pasó 25 años preso en Spandau junto a otros dirigentes nazis como Rudolf Hess. Fue capturado en 1941 y su liberación en 1966 fue todo un acontecimiento mundial. Murió en Londres en 1981.

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