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Un Don Juan marcado por el desasosiego del hombre contemporáneo

La obra de Josep Palau i Fabre llega a los escenarios con 50 años de retraso bajo la dirección de Hermann Bonnín

Don Juan, nuestro mito más universal, ha sido abordado desde hace siglos por parte de numerosos poetas, narradores y por supuesto dramaturgos, ya que desde sus orígenes, que aún hoy no están del todo claros, este transgresor social y sentimental está íntimamente ligado al mundo de la escena.

Y como si fuera un 1 de noviembre, fecha en la que tradicionalmente se representa, llega hoy al Teatro Español de Madrid esta figura a la que filósofos, psiquiatras, escritores y hombres de letras y ciencias, llevan diseccionando desde hace siglos.

Pero no se trata del Don Juan que habitualmente se conoce a través de las palabras de Molière, Tirso de Molina o Zorrilla, sino de uno que injusta y sorprendentemente nunca había subido a los escenarios: Don Juan. Príncipe de las tinieblas, de Josep Palau i Fabre, que ha rescatado para el teatro el dramaturgo y director Hermann Bonnín.

El montaje, que permanecerá en escena desde hoy y hasta el 23 de marzo en el coliseo madrileño, cuenta con traducción de Clara Curell y Andrés Sánchez Robayna, ya que su creador lo escribió en catalán en la década de los años cuarenta, cuando vivía exiliado en París, donde traducía a Rimbaud, Baudelaire y tuvo una estrecha relación con Antonin Artaud y Picasso, del que se convirtió en su biógrafo más reconocido.

Para hablar de este Don Juan su director recurre a unas palabras de Palau i Fabre: "El hombre es un animal que se busca". Aunque se trata de un Don Juan contemporáneo y que aporta su propia lectura sobre el mito, no falta en la obra la imprescindible seducción de una virgen, un padre muerto, una Elvira entregada, un convento, una monja poseída, amigo confidente, venganzas, incestos y la parca ajustando cuentas e infringiendo a Don Juan un terrible castigo: pasar toda la eternidad con la mujer que elija.

Este Don Juan está basado en cinco textos, no muy extensos, con los que Bonnín ha compuesto, con la complicidad del autor, la dramaturgia. Éstos son La tragedia de Don Juan, Don Juan en los infiernos, Esqueleto de Don Juan, Príncipe de las tinieblas, El exceso y Don Juan loco. "He intentado reanimar escénicamente todo el ciclo de teatro de Don Juan de Palau i Fabre, a través de 44 personajes que, interpretados por 17 actores, aparezcan como fragmentos de un espejo roto y embrujado, como imágenes hipnóticas y turbadoras de una pesadilla", señala el director, quien piensa que esta obra concentra, ante todo, los desasosiegos del hombre que ha vivido los dolores de nacimientos y agonías de una Europa sumida en guerras y postguerras, en ascensiones y caídas ideológicas, sociales y políticas. "Y todo ello desde los impulsos poéticos y existenciales emanados de los gritos de Munch, Grosz, Picasso, en pintura, y Baudelaire, Rimbaud, Lautréamont, Artaud en poesía", concluye Bonnín.

El director ha contado para poner en pie este espectáculo con el escenógrafo Jean-Pierre Vergier, especialmente reconocido en Francia por sus trabajos en el Théâtre de l'Odeon, de París y en numerosos teatros de ópera europeos; con Mariaelena Roque (habitual colaboradora de Carles Santos) en el vestuario y las máscaras; con el iluminador Tomás Pladevall, prestigiado por sus trabajos en cine; y con el compositor Luís Vidal que ha creado una partitura original para este montaje. El amplio reparto del espectáculo, encabezado por Roberto Enríquez en el papel de don Juan, está formado por Clara Sanchis, Ana Wagener, Rafael Rojas, Ricardo Moya, Mélida Molina, Anna Ycobalzeta, Paloma Paso Jardiel, Juan Codina, Oscar Zafra, Raúl Álvarez, Yaël Belicha, Jesús Alcaide, Xenia Sevillano, Jesús Fuente y Judith Esteban.

Para Mario Gas, anfitrión del espectáculo y director del Teatro Español donde se ha producido esta obra, estamos ante un texto bellísimo, insólito e inusual de la posguerra española. Mientras el protagonista del montaje, Enríquez, habla de un texto iconoclasta, "deliciosamente perverso, vulnerable que transita por un espacio que recuerda a la España del 2008 y desde el que dinamita a la burguesía puritana".

Por su parte Bonnin califica al autor de gran provocador: "Toda su vida lo ha sido, pero desde el rigor y conocimiento absoluto, desde la densidad interior, ha provocado a poetas, a gobiernos de derechas y de izquierdas…, es un gran agitador, un autor incómodo con una gran capacidad de provocar", dice el director de este autor que hoy vive a sus 91 en un personal exilio interior en Barcelona.

Este Don Juan está considerado por los conocedores de la obra de Palau i Fabre como un auténtico ejercicio de expulsión de los propios fantasmas: "Hay algo de mimético, es su otro yo, como Picasso es su otro yo, también hay algo alquímico con Artaud en el que también hay algo de él", dice Bonnín de esta obra marcada por una exaltación del concepto de libertad con el que se ha contagiado toda la trayectoria vital de Palau i Fabre, considerado como una de las grandes personalidades de la literatura catalana de nuestro tiempo y que gracias a su relación con personalidades como Picasso, Artaud, Octavio Paz, Cocteau, Lorca, Alberti…, supo conectar la cultura catalana con las corrientes artísticas más importantes del siglo XX.

Además de textos poéticos, narrativos y teatrales y más allá de su investigación sobre Picasso, es autor de ensayos recogidos bajo el nombre de Quaderns de l'Alquimista (1997), y de hecho la alquimia es un método que unifica los supuestos poéticos e ideológicos de toda la obra del autor. Es, además, traductor de Una temporada a l'infern. Il•luminacions de Rimbaud (1966) y de Versions d'Antonin Artaud (1977). En prosa ha traducido Cartes d'amor de Marianna Alcoforado (la monja portuguesa) (1986) y L'obra mestra inconeguda (1986), de Balzac.

Tanto el autor como el director del montaje son ampliamente reconocidos en Cataluña, aunque sus trayectorias son más desconocidas en el resto de España. Bonnín, además de dirigir y actuar en numerosos espectáculos desde 1962, ha sido director de la Escuela de Arte Dramático, del Instituto del Teatro de Barcelona y del Teatro Nacional de Cataluña.