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Fedra reúne de nuevo a José Carlos Plaza y Ana Belén en un escenario

La obra en versión de Juan Mayorga inaugura la 53 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida dedicada a las heroínas grecolatinas

Las heroínas del teatro griego son las grandes protagonistas del Festival de Teatro Clásico de Mérida que mañana inicia su 53 edición con el estreno de Fedra. Una nueva visión que sobre este mito aporta el dramaturgo Juan Mayorga y con la que se vuelve a reunir uno de los binomios escénicos más sólidos del teatro español contemporáneo. El formado por el director José Carlos Plaza y la actriz Ana Belén, que encarna a una Fedra "culpable e inocente" al tiempo que víctima de un amor desbordado hacia su hijastro Hipólito, personaje que posibilita descubrir para el gran teatro al actor Fran Perea, hasta ahora casi desconocido en los escenarios.

Director y actriz ya coincidieron en el Teatro Romano hace doce años con La bella Helena, un divertido musical de Offenbach. La Fedra de Plaza, coproducida entre el festival y Pentación Espectáculos, cuenta también con otros actores como son Alicia Hermida, Chema Muñoz, Javier Ruiz de Alegría y Daniel Esparza, y "un personaje añadido que es la música de Mariano Díaz rodeando a los actores a lo largo de la obra", señala el director que una vez más se ha rodeado de su equipo habitual con el vestuario de Pedro Moreno, y Francisco Leal ayudándole con la escenografía y la iluminación.

"La de Fedra es la historia de amor más grande jamás contada y es un hermoso desafío, así como una gran responsabilidad, volver a contarla", apunta Mayorga, quien tiene claro que cada cierto tiempo "necesitamos encontrarnos con esa mujer que, contra su interés y el de los suyos, contra las leyes de la ciudad y de la familia, contra el horror que le causa su propia pasión, exponiéndose al castigo, se entrega al amor absolutamente".

Por su parte, Ana Belén tampoco se siente rechazada por Fedra: "Es una mujer que lucha, que es culpable e inocente, que pelea por ese gran amor y esa gran pasión que le quema, que le lleva indudablemente hacia la muerte, porque decide vivir una gran pasión, y es precisamente en ese momento cuando pasa de ser una mujer normal a una heroína. Tiene que pagar por ello, se lo hacen pagar las leyes no escritas, pero ella es capaz de vivir su gran amor", comenta la actriz.

Protagonistas masculinos

El festival además no sólo subirá a su emblemático Teatro Romano a otras mujeres sobre las que escribieron los poetas griegos, sino también a personajes masculinos que toman cuerpo y voz de mujer. Es el caso del soldado Jerjes, protagonista de Los Persas Réquiem por un soldado (del 26 de julio al 5 de agosto), obra que el director Calixto Bieito ha recreado en el contemporáneo Afganistán. La actriz Natalia Dicenta, convertida en una soldado española en misión de paz, es Jerjes. "Los Persas, entre otras cosas, es también una pieza sobre el exceso de soberbia de un país civilizado que intenta imponer su tiranía sobre otro y nuestra versión es una canto, un réquiem o un lamento por una guerra perdida, por un soldado español muerto en Irak o en Afganistán o en Kosovo o....", apunta el director.

Lisístrata (del 9 al 14 de agosto) llegará de la mano de Manuel Martínez Mediero, dramaturgo extremeño al que el festival rinde homenaje produciendo este título con el que logró un gran éxito en 1980 con la dirección de Antonio Corencia, aunque en esta ocasión la actriz Miriam Díaz-Aroca es la elegida para encarnar a la que se considera una de las primeras feministas de la historia del teatro.

Espectáculos de danza

La danza estará en la muestra representada por el gran Julio Bocca, que también recala en Mérida en su despedida internacional de los escenarios, con Adiós hermano cruel (del 16 al 18 de agosto), una historia que como dice el bailarín y coreógrafo va más allá de lo sangriento, fiel al estilo de los dramas isabelinos.

La sólida pareja de Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi llevaran su impactante danza con Orión 58 (del 24 al 26 de agosto). Aunque mucho antes llegará a Mérida la Compañía Nacional de Danza 2 (13 y 14 de julio), dirigida por Nacho Duato, con un atractivo programa de piezas que ya ha puesto en cartel en alguna ocasión su hermana mayor, la primigenia CND, y con el que se inaugura La Alcazaba, un nuevo espacio del festival de 600 butacas. Allí mismo acudirá la compañía portuguesa Chapitô con O grande criador (27 de julio), un innovador montaje de creación colectiva.

Nadie mejor que la actriz nicaragüense Magelda Campos, que ha sufrido el exilio en carnes propias, para encarnar a Andrómaca (23 al 26 de agosto), un personaje que pone de relieve la tragedia del desarraigo, "de la separación de quien se ve obligado a habitar en suelo extraño", como dice el director conocido por Alfredo Guzmán, aunque es conocido como escritor con su nombre de Charles Delgadillo.

Hacia "un festival en libertad"

"La aventura del viaje que supone la realización de un festival, tanto en lo artístico como en lo económico, sólo es mensurable con la pasión que despierta un ideal", señala Paco Carrillo, director de la muestra emeritense, quien se plantea seriamente abrir el festival a otras manifestaciones artísticas que divulguen la cultura clásica, aunque tratando de tener como meta el marco grecolatino que es lo que hace único a este festival.

Carrillo tiene claro que caminan hacia lo que se podría llamar un Festival de las Artes Clásicas, "pero también hacia un festival en libertad, libertad de autores, de creación, de gentes que se encuentran", explica el director, quien sostiene que lo que pretenden él y su equipo es apoyarse en los clásicos para hacer una crítica constructiva de los problemas de la sociedad actual.

Una de sus pretensiones es que niños, jóvenes y adultos de Mérida y del resto de la geografía española se impliquen con el teatro y, por esa razón, repite la exitosa experiencia del año pasado de mostrar un espectáculo concebido para que los más pequeños comprendan y entiendan los mitos clásicos: Jardín de Mitos (de lunes a jueves entre el 16 de julio y el 2 de agosto). Además, se han programado obras que juegan con las artes tradicionales y las más emergentes, como Metamorfosis, Cuando uno quiere y otro no y Electra. Junto a propuestas formales de jóvenes creadores como Las troyanas, por Balbo Teatro, y Orestiada en versión de Diana de Paco y dirección de Antonio Saura, están montajes de solventes profesionales como la Antígona, del dramaturgo Miguel Murillo dirigida por Esteve Ferrer, o la instalación de creaciones plásticas del escenógrafo Damián Galán y el pintor Mikelo.

También las mujeres serán el eje central de reflexión del encuentro Las mujeres: otra mirada que, junto al Ciclo Ideas, dedicado este año al Imperialismo en el mundo Grecolatino, configurarán la oferta paralela de conferencias.

Para consultas www.festivaldemerida.es